Fenómeno que se vive desde el pasado mes, debería concluir una vez que caigan las primeras lluvias de otoño. Disminución del caudal del mencionado afluente ayudó a consolidar el actual escenario
Periodista: Carlos Arias Mora | Fecha de Edición: 09-03-2012
MOLINA.- La baja del caudal del río Claro, sumado a la presencia de múltiples grietas en el lecho del mencionado afluente generadas por el terremoto de fines de febrero del año 2010, son los factores que explican que por segundo año consecutivo las caídas de agua “Salto de la Leona” y “Siete Tazas”, situadas al interior del parque nacional Radal Siete Tazas muestren una imagen hasta hace pocos años insospechada.
Desde principios de febrero el “Salto de la Leona” no tiene agua, lo que se suma a las famosas “Siete Tazas” de las cuales sólo queda una con la presencia del vital elemento. Según lo manifestado por guardias de Conaf, cerca de un kilómetro del mencionado río está completamente seco. De los atractivos turísticos de la zona, la única caída de agua que no evidencia tal fenómeno es “El Velo de la Novia”, situada más al poniente que las anteriores, esto gracias a vertientes aledañas que alimentan el cauce.
El jefe regional del Departamento de Áreas Protegidas de Conaf, Alexis Villa, ratificó que el caudal del río se está filtrando a capas subterráneas, evitando su paso por el protegido sector. “Cuando el caudal es abundante, persisten las filtraciones, pero el agua sigue su curso habitual. Por los antecedentes que manejamos, en años que precipitó mucho menos, jamás se secaron esos saltos, por lo mismo la principal explicación son las grietas que generó el terremoto. Si lloviera en el verano esto no se notaría, pero eso ocurre muy de vez cuando. De hecho este verano hubo una precipitación, lo que permitió que se postergara en parte que se secaran las tazas, pero ese efecto ya pasó”, dijo.
FENÓMENO NATURAL
Al ser consultado sobre si se ha analizado la posibilidad de intervenir el sector para que el río vuelva a tener su tradicional cauce, Villa indicó que tal situación está descartada, pues se trata de un “fenómeno natural” que debe ser “solucionado” por la misma vía, esto independiente al posible menoscabo que podría generar en el turismo del sector. “Lo que nosotros esperamos es que el mismo flujo de agua que trae sedimento, vayan decantando y sellando las fracturas que se generaron con el terremoto. Al sellarse, no sabemos cuanto tiempo eso demore, va a tener agua de manera permanente. Nuestra labor es preservar la naturaleza, por eso hay que dejar que la naturaleza funcione de manera autónoma, sin intervención”, acotó.
MERMA DE VISITANTES
En cuanto a la cantidad de visitantes, la merma principal corre por cuenta del rubro de camping, lo que no se explicaría por el fenómeno de la ausencia de agua en las mencionadas caídas, sino que más bien porque el grueso de los tradicionales turistas simplemente prefirió otras alternativas, como la playa.
En lo especifico, la tendencia tanto durante enero como febrero fue que las personas visitaran la zona sólo por el día, sin quedarse a pernoctar.
La encargada del camping Parque Inglés, Maribel Sazo, confirmó que hubo un menor flujo de turistas, lo que se notó sobre todo en el primer mes del año. “Lamentablemente se ha repetido que la gente viene por un día, a lo más dos, pero muy pocos por una semana. Me preguntan mucho por las Siete Tazas, algunos se sorprenden por cómo están, pero no pensamos que haya influido en las visitas, porque de hecho hubo más gente en febrero que en enero”, subrayó.
REGISTROS
El cabo primero de Carabineros, Cristián Gutiérrez, integrante de la dotación del retén fronterizo Radal confirmó que según los registros de control ingreso de vehículos durante el mes de enero se experimentó una baja de turistas, que repuntó en febrero. “Hubo una disminución que fue evidente en el primer mes del año lo que ha afectado sobre todo a las personas que se dedican al rubro del camping. Nos hemos dedicado ha mantener el orden en la zona, en coordinación con los funcionarios de Conaf”, aseveró.