Pamela Morales M. | Fecha de Edición: 13-01-2011
Esta es la fecha en que se comienzan a planificar las vacaciones y una de las preocupaciones de quienes tenemos mascotas en nuestro hogar es tomar la decisión sobre qué haremos con ellas durante este periodo.
Las variadas alternativas deben ser discutidas en el grupo familiar para finalmente tomar la mejor decisión, tanto por el bienestar del animal como por nuestra tranquilidad.
Una opción es dejar a nuestro animalito en una guardería. Como la oferta no es muy abundante, el médico veterinario nos puede orientar. Debemos cerciorarnos de que este lugar cumpla con los requisitos para la tenencia adecuada de nuestra mascota como espacio suficiente, limpieza adecuada y personal encargado de alimentar, cuidar y pasear al huésped.
También es importante definir el procedimiento a seguir si eventualmente se enferma en nuestra ausencia. Debemos considerar que es probable que al cambiar su hábitat normal y no estar con sus dueños, la mascota se estrese o se deprima, sobre todo si no está acostumbrada a sociabilizar con otras personas u animales. Es recomendable unos días antes llevarla a la guardería para analizar su comportamiento, pues podría evidenciar apatía general, falta de respuesta a estímulos gratificantes, somnolencia e inapetencia, entre otras.
Otra alternativa es sumar a su mascota a las vacaciones. Esto es muy recomendable, no obstante, debemos tener ciertos cuidados como, por ejemplo, prepararnos adecuadamente para el viaje, contar con una caja de transporte acorde al tamaño del animal y, si el desplazamiento es largo, considerar varios descansos en el camino.
Algunos animales se marean, producen exceso de saliva, tienen nauseas y vómitos debido al movimiento constante y a la ansiedad incontrolada. Para ello existen medicamentos que puede recetar el veterinario. No olvidar el alimento de costumbre, pues un cambio brusco generará trastornos gastroentéricos. También es importante informarse con anterioridad si el lugar donde pasaremos nuestras vacaciones permite mascotas.
Otra opción también viable es dejar a la mascota en nuestro hogar a cargo de un familiar o responsable idóneo. Al no cambiar el hábitat acostumbrado evitamos el estrés del animal, siempre que nos aseguremos que la persona a cargo se comprometa con el bienestar de nuestra mascota y le dedique tiempo, pues reclusiones solitarias, falta de afecto, situaciones de aburrimiento y falta de estimulación pueden afectar al animal.
También es posible dejar al animal en casa de algún familiar o amigo, con quienes es importante que sociabilice con anterioridad, tanto con los miembros de la casa como con los espacios, dado que el cambio de hábitat puede generar comportamientos indeseables, agresividad, miedo, falta de apetito, ansiedad, etc.
Sea cual sea la alternativa que elijamos, se debe escoger de manera responsable, tomando en consideración todos los factores mencionados, para así elegir la opción más factible para nosotros, pero también, aquella que genere menos estrés a nuestra mascota, de modo de disfrutar de vacaciones tranquilas, con la seguridad que nuestra mascota estará en las mejores condiciones.