El Centro / Opinión

Una nueva institucionalidad cultural para Chile

Irene Albornoz S. | Fecha de Edición: 05-06-2012

 

La semana pasada, los directores de las quince regiones del país nos juntamos en Santiago, como lo hacemos todos los años por esta fecha, para evaluar el trabajo del primer semestre y proyectar la tarea que nos queda por delante. Nos reunimos con el ministro Luciano Cruz-Coke, con nuestro subdirector, Carlos Lobos, y con los responsables de varios de los departamentos principales del CNCA con los que trabajamos habitualmente. El tema principal fue la creación de un Ministerio de la Cultura y el Patrimonio para Chile.

Dentro del año se presentará el proyecto de ley al parlamento, tal como lo anunció el presidente Piñera el pasado 21 de mayo. El proyecto está bastante avanzado. Según se nos informó, el ministerio integraría las funciones y recursos del actual Consejo de la Cultura, la DIBAM y el Consejo de Monumentos Nacionales, bajo la figura de un ministro(a) común. No obstante, cada línea de trabajo quedaría representada en tres servicios dependientes, con directores elegidos por Alta Dirección Pública (ADP). Estos serían el Servicio de Artes e Industrias Creativas, la DIBAM y un servicio sucesor del Consejo de Monumentos, que contaría con un fondo patrimonial para financiar proyectos de recuperación.

La participación, que en el ámbito de la cultura es fundamental para recoger las distintas sensibilidades, quedaría resguardada en cuatro tipos de consejos: uno Nacional de Cultura y Patrimonio, tres sectoriales -continuadores de los actuales- en los ámbitos de la música, el libro y lo audiovisual, un tercero sucesor del CMN, y los consejos regionales de las artes que continuarán existiendo, en reemplazo de los actuales consejos regionales de Cultura.

El Ministerio de la Presidencia ha estado encabezando este proceso, conjuntamente con el CNCA, la DIBAM y el CMN, que en esta etapa se aboca a la socialización de las ideas matrices de la propuesta con diferentes actores relevantes del ámbito cultural y patrimonial. En forma paralela, se avanza en la redacción final del documento que será propuesto en las próximas semanas al Presidente, antes de llevarlo a la discusión parlamentaria.

La nueva institucionalidad cultural es en este momento una necesidad para nuestro país, que ha alcanzado niveles más altos de desarrollo, en los que las demandas de la ciudadanía por mayores espacios para la cultura, el arte y el patrimonio han crecido y seguirán haciéndolo en forma importante. Chile no es el mismo que hace 10 años. Mejores comunicaciones, más educación y, sobre todo, ciudadanos más activos y demandantes, que exigen un aparato público adecuado a la nueva realidad.

 

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