El Centro / Opinión

Boyeruca: mucha caleta, poca producción

Rodrigo Salcedo | Fecha de Edición: 21-06-2012

 

Uno de los aspectos que más se ha destacado en el proceso de reconstrucción en la Región del Maule es la construcción de nuevas caletas para pescadores artesanales por parte de la empresa Antofagasta Minerals. Se sostuvo que dichas caletas darían cuenta de las necesidades de los pescadores de la zona, e impulsarían una nueva ruta turística regional.
Lamentablemente, el poco diálogo con los actores involucrados, las inflexibilidades normativas y legales, así como un diseño más basado en generar una “arquitectura de calidad” que en las necesidades de la comunidad, hacen que hoy estas caletas se encuentren sub utilizadas e incluso algunas de ellas semi-abandonadas. ¿Sería la construcción de caletas la solución para aumentar la capacidad productiva y el ingreso disponible de los habitantes de la localidad?
Un caso emblemático de ser discutido es el de la caleta de Boyeruca en la comuna de Vichuquén. Los habitantes de esta localidad, no más de 300, no son pescadores artesanales sino recolectores de algas y mariscadores. Además, antes del terremoto del 27 de febrero la topografía de la zona les permitía complementar sus ingresos.
En efecto, históricamente, una entrada de mar cercana a la caleta permitía la formación de una laguna interior. Dicha laguna ha sido utilizada desde la colonia para la extracción de sal, generando una forma de vida y una cultura de trabajo particular que resistió hasta nuestros días. Asimismo, hace alrededor de veinte años comienza el cultivo y la extracción de ostras desde la laguna.
El terremoto del 27 F y el subsecuente tsunami modificaron la geografía del lugar, embancando la laguna y reduciendo dramáticamente su profundidad. Ello terminó con el cultivo de ostras y amenaza, en el corto plazo con hacer desaparecer la extracción de sal. Una posible solución a este problema es realizar estudios de suelo que permitan evaluar la viabilidad de dragar y reencauzar la laguna, restableciendo la situación previa al tsunami.
A pesar de que hoy en día profesionales de Servicio País en conjunto con organizaciones locales han intentado visibilizar el tema, poco han conseguido. Los habitantes de la localidad, quienes apelan a la urgencia del problema y temen una tramitación burocrática y centralista por parte del Estado, no se sienten escuchados por las autoridades; las que al verse interpeladas responden con las supuestas bondades de la construcción de la nueva caleta por parte de la empresa privada.
Hoy no es sólo un cierto ingreso familiar lo que los habitantes de Boyeruca están perdiendo, sino que, más grave aún, se está perdiendo un estilo de vida, una identidad y un conjunto de tradiciones asociadas al trabajo en la laguna. Ante esta situación, me permito hacer un llamado a las autoridades para que se acerquen a los habitantes de Boyeruca y analicen cuáles son los instrumentos de política pública más eficientes para, en el corto plazo, realizar los estudios pertinentes y resolver los problemas de una población que no sólo ha sido damnificada por el terremoto sino además se encuentra en situación de vulnerabilidad social y aislamiento.

 

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