Fernando Vigorena | Fecha de Edición: 22-06-2012
Para muchos no es creíble que personas como Horst Paulmann puedan haber superado todas las dificultades que un emprendimiento requiere para ser llevado a cabo. Es así como se ha inaugurado parte de su gran obra, Costanera Center, en tiempos difíciles para muchos y de oportunidades para pocos.
¿Cómo es posible que los objetivos y los sueños consistente y perseverantemente manejados, puedan llevar a una persona a configurar un destino grandioso? Muchos en el camino se desaniman, pocos son tan perseverantes como lo ha sido este empresario.
La historia muestra que todas las grandes ideas como esta fueron rechazadas por los comités, por los expertos, por los urbanistas y hasta por los periodistas considerándolas difíciles, fuera de época, riesgosas, caras y o no rentables.
Los emprendedores modernos deben tener en cuenta el legado que este visionario que les está dejando y que gracias a su obra demuestra lo importante que son los empresarios para un país como Chile.
Él nos enseña a todos que determinar un alto nivel de objetivos constituye el primer paso para convertir lo invisible en visible, los cimientos de todo éxito en la vida. Es como si una inteligencia infinita llenara cualquier molde que uno creara, usando como fuerza modeladora los propios pensamientos y emociones.
El poema “Si…”, .de Rudyard Kipling, refleja muy bien el espíritu del emprendedor, al final dice: “Y si puedes llenar los preciosos minutos con sesenta segundos de combate bravío, tuya es la tierra y todos sus codiciados frutos, y lo que más importa, serás hombre....”.
Gracias, Horst Paulmann