Roberto J. Gómez | Fecha de Edición: 10-07-2012
Es evidente que la opinión pública posee una opinión que en segmentos grandes, o pequeños, es la opinión mayoritaria de esos lugares. La gente piensa de un modo parecido o reacciona frente a un hecho de la misma manera, según las fuentes conocidas.
Pero el punto es, ¿cuál es la verdadera opinión pública? ¿La que trata de poner el Gobierno, los medios de comunicación social, las organizaciones sociales más poderosas? ¿Las encuestas cuya inclusión en las preguntas ya predisponen una opinión? Todos ellos tratan de poner una agenda pública. En el fondo ellos tratan de investigar cual es la verdadera opinión y tratan de poner una contraparte a la opinión que ellos quisieran que fuera la opinión mayoritaria.
Por ejemplo: el Gobierno tiene un segundo piso que se preocupa de que, no solo prime la opinión pública que aparece en la prensa, o que los medios de comunicación social denuncian o anuncian, y frente a eso trata de poner su propia agenda. Por eso los ministerios tienen periodistas, comunicadores y una estrategia comunicacional que envía invitaciones a inauguraciones, prepara las locaciones con gente, banderas, letreros estáticos, los ministros se ponen o se sacan la corbata. Se ponen o se sacan la parka roja. Muestra una gran sonrisa y unos brazos grandes para abrazar a los beneficiarios. O triste si se trata de tema serio o fúnebre. Intentan crear opinión pública. Manipular la opinión de la gente. Tanto empeño le ponen algunos que empiezan a figurar en las encuestas con índices de popularidad, que los convierte en candidatos presidenciales. Después dan entrevistas y mantienen, sonrisa de satisfacción mediante, una actitud lejana con los gustos que ellos mismos han creado. Algunos terminan por creerse el cuento
En casos como la venta de productos comerciales, ahí se trata de crear la necesidad por el producto, y en un engaño sutil, hacer pasar como ciertas unas condiciones que ciertamente el producto no tiene, pero que se presentan como reales. Con la edad todo se cae. Pero el comercio asegura puede retardar la caída, la vida útil. Pero además tiene la facultad de vender una cosa muy cara, porque es muy buena y después venderla muy barata, porque son generosos y muy conscientes con sus compradores. Si no tienen dinero le ofrecen plazos. Tarjetas. Rebajas, viajes, le dan dos y hasta tres por uno. Crean opinión pública y todos terminan vistiéndose de una manera, creando cultura y gustos, comiendo cosas que lo hacen ver bien parecido. A ellos les ha dado gran resultado. Y construyen edificios tan altos, que parece se puede alcanzar el cielo.
Todos quieren levantar su propia agenda, para que la opinión pública se incline hacia el lado donde están sus intereses. Sanos o interesados. Sin embargo esto es directamente proporcional a la cantidad de recursos o estrategias que se utilicen. Así, la opinión pública termina determinando las encuestas, con opiniones que nacieron en un cuaderno de notas que alguien estimó necesarias para sus intereses. Eso significa que los intereses sociales, políticos, o mayormente económicos, inclinan la opinión pública, incluyendo incluso a los que no tienen opinión, pero si deseos de tener una prenda, que como no podrán tenerla, pero que es necesaria para reforzar los intereses creados, terminará delinquiendo para conseguir lo que otros crearon como necesidad. Como se ve esto puede llegar muy lejos.