El Centro / Opinión

La elección directa de los Consejeros Regionales

Rodrigo Salcedo | Fecha de Edición: 20-06-2013

 

En las próximas elecciones del mes de noviembre, por primera vez se elegirá en forma directa a los Consejeros Regionales en todas las regiones del país. Estos actores políticos, actualmente electos por el conjunto de Concejales de una región, poseen funciones múltiples y de gran relevancia: desde participar en la distribución de los recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) y otros fondos regionales, hasta fiscalizar el desempeño del Intendente Regional, pasando por la aprobación de Planos Reguladores Comunales, inter-comunales y los Planes Regionales de Desarrollo.
El hecho de ser votados por la ciudadanía les entregará a quienes resulten electos una legitimidad y un poder que transformará radicalmente la institución. Los Consejeros deberán dar cuenta de sus acciones y serán presionados por los ciudadanos, y serán ciertamente un actor a considerar en la elaboración de todas las políticas públicas de carácter regional. La actual capacidad de control que posee el gobierno central y el regional sobre el Consejo se reducirá en forma dramática, haciendo surgir pensamientos independientes y críticos que tenderán a alinearse con los intereses y demandas de distintos sectores ciudadanos.
Este cambio, un claro paso hacia la transformación político-administrativa del país, deberá ser abordado con prudencia por los partidos políticos y quienes ellos nominen como candidatos. La elección directa de los Consejeros incentiva el disenso y la construcción de un “espacio político propio”, por lo que podríamos arriesgar situaciones de falta de acuerdo, incapacidad de establecer prioridades, pugnas de poder, etc.
Estos problemas pueden agudizarse aún más al considerar que la elección directa de consejeros llevará a que los partidos seleccionen un tipo diferente de candidato: si hoy se privilegian candidatos con inserción entre redes políticas locales a nivel comunal y provincial, el nuevo sistema llevará a proponer candidatos con alto reconocimiento ciudadano a nivel regional o nacional, de alto carisma o popularidad, independiente de su capacidad técnica o conocimiento de la política local.
Por último, la elección directa de los Consejeros muy probablemente afectará las funciones que hoy desarrollan otras autoridades como diputados o senadores. Los parlamentarios perderán cierta influencia a nivel regional -pues no son actores políticos que decidan sobre inversiones o recursos a este nivel -, ganando en independencia y distancia; lo que les podría permitir una mayor focalización en su función parlamentaria de carácter legislativa y fiscalizadora a nivel nacional. El intendente, por su parte, deberá convertirse en un líder político capaz de articular mayorías ciudadanas, y los alcaldes tendrán siempre sobre sus cabezas la sombra de un actor visible y con capacidad de decisión sobre recursos.

 

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