El Centro / Opinión

La nueva moralidad

Sergio Rodriguez Varela | Fecha de Edición: 12-01-2014

 

Recientemente   en el senado,  se ha aprobado legislar y crear una Ley del Acuerdo de Vida en Pareja (A.V.P.). El proyecto en sí  es un contrato que pueden celebrar dos personas ya sean de un mismo o distinto sexo. El  propósito de lo anterior, es regular los efectos jurídicos derivados de su vida afectiva en común, el cual a la vez, no altera el estado civil de los contratantes, y que puede ser celebrado  ante notario o ante el oficial civil quien levantara un acta de todo lo obrado. (Me pregunto ¿Qué viene a futuro?).
Como era de esperar, lo anterior ha causado diversas reacciones en el mundo político y en otros sectores de la sociedad. Algunos legisladores de la línea conservadora opinan  que el mencionado proyecto atenta contra el núcleo principal de la sociedad, como lo es la familia, otros opinan que el  proyecto viene a dar solución al problema de cientos de miles de  personas.   No pretendo ser experto, pero creo que el proyecto en sí no soluciona lo que se pretende, ya que en el inciso dos, letra b. dice: que las personas que lo pueden celebrar no deben tener vínculo matrimonial  o un A.V.P. vigente. Por lo que las personas separadas y no divorciadas no podrán hacerlo.
Al observar las costumbres equivocadas de gran parte de los jóvenes y de otros,  creo que el proyecto más bien promueve un libertinaje sin responsabilidad por quienes lleguen a contraerlo sin mirar las consecuencias de ello. 
Las parejas que celebren un A.V.P., pueden darle  término en cualquier momento y sin mayores tramites,  lo que se deriva que  una persona puede contraerlo todas las veces que quiera, siempre y cuando le dé  término al anterior. 
A la luz de la palabra de Dios, lo anterior  es  grave para nuestra sociedad, ya que no solo atenta contra la familia, la que da seguridad en todas sus aéreas  a las nuevas generaciones. En una sociedad, la familia es fundamental por lo que es un  deber tanto del estado y de los legisladores  fortalecerla, creando leyes que den seguridad y estabilidad a nuestros niños, quienes serán los futuros ciudadanos de este país.
Lo anterior es aún más nocivo especialmente  para nuestros jóvenes,  ya que a ellos les facilita el vivir en pareja. Al respecto me parece importante lo que dice un libro, cito textual:  “Un destacado neurólogo dijo a su auditorio de 350 profesionales médicos en St. Louis que se está engañando a los adolescentes sin decirles la verdad completa, con promesas respecto al sexo  en esta nueva tendencia de libertinaje. Se les dice a las jovencitas que las pautas del pasado ya están caducas y que lo que prima es la libertad, pero no se les dice nada de las implicaciones de esta libertad, de los efectos que pueden tener en su salud emocional y su bienestar general”.  Ante esta oleada descontrolada de libertinaje sexual por parte de la juventud, continua el expositor diciendo: “Los profesionales que aconsejan  la práctica sexual fuera del matrimonio, para lograr el desarrollo del carácter, lo único que logran es la degradación de la misma conciencia humana”. Hemos llegado al tiempo en que a lo malo se le dice bueno y a lo bueno malo. Isaías 5: 20.  Que Dios tenga misericordia de este país y de nuestros legisladores.

 

Compartir en Facebook

0 Comentarios

Haz tu comentario

Para hacer un comentario debes estar previamente registrado y haber iniciado sesión.