El Centro / Cartas al Director
Autor: Dra. Carolina Herrera Presidenta de la Sociedad Chilena de Enfermedades Respiratorias | Fecha: 17-06-2012
¿Le ha pasado que llega a un restaurant o un hotel y siente que el aire, las cortinas y la ropa están impregnados de olor a tabaco? Además de ser molesto, ¿se ha detenido a pensar que esto puede ser dañino para su salud?
Bueno, en el mundo desarrollado ya se está hablando del humo de tercera mano, que estrictamente se refiere a las partículas de nicotina y tóxicas que quedan adheridas a las paredes, textiles, cortinas etc. y que se distribuye libremente por el aire o conductos de ventilación de los edificios. Estas partículas pueden permanecer por semanas en el ambiente luego de haber sido fumado el último cigarrillo allí.
En EE.UU., esta situación ya está llamando la atención de las autoridades de salud, ya que esta exposición afecta a una importante población de niños y adultos que viven en edificios de departamentos con áreas diferenciadas libres de tabaco, pero con sistemas de ventilación compartidos, y que en definitiva contamina el aire respirado. En otras regiones, como Arkansas también ha surgido la preocupación sobre el conductor que fuma dentro del auto donde van niños pequeños, generando políticas de sanción a quien incurre en esa conducta.
Los derechos de los no fumadores deberían ser defendidos activamente, ya que el efecto del tabaco fumado por un tercero, deja consecuencias inmediatas a la salud de las personas a través del humo de segunda y tercera mano y las consecuencias económicas a largo plazo, significan un gravamen a los impuestos de todos.
Seria importante que legislemos sobre la prohibición de fumar en los estadios. Es muy desagradable estar cerca de un vicioso.