La víctima -de apenas seis años- fue alcanzada cuando cruzaba la calle 11 Oriente, de la mano de su abuela, quien sobrevivió con lesiones graves
Periodista: Diario El Centro | Fecha de Edición: 05-07-2012
El imputado primero acudió hasta la Tenencia Carlos Trupp para denunciar el robo del furgón, pero terminó confesando su responsabilidad en el fatal accidente. En el sitio del suceso, el cuerpo del niño recibió el descanso eterno de manos del director del Colegio Salesianos, padre Miguel Rojas. En el velorio del pequeño Vicente sólo había tristeza y pesar. Sus funerales serán mañana en la Parroquia Santa Ana.
TALCA.- “Nunca quise hacer eso, porque era un niñito chico. Fue por culpa de la lluvia y por fallas mecánicas”. Con estas palabras, Jorge Nicolás Gutiérrez Arancibia, de 22 años, abandonó ayer la Tenencia Carlos Trupp de Carabineros de Talca, tras quedar en calidad de detenido por un fatal accidente ocurrido frente al Colegio Salesianos Norte, ubicado en calle 11 Oriente con 7 Norte, en esta ciudad.
La confesión del imputado marcó el punto final de cinco horas de intensas diligencias que movilizaron a unidades especializadas de Carabineros, junto a personal uniformado de la Cuarta Comisaría. Los hechos, según datos policiales, se iniciaron a las 07.45 horas, cuando un niño y su abuela fueron alcanzados frente al recinto educacional, cuando cruzaban la 11 Oriente en un paso de cebra.
De acuerdo a relatos de un testigo directo, en esos momentos -cuando llovía intensamente sobre la ciudad- un primer vehículo se había detenido en el paso peatonal, en dirección de sur a norte, dando el paso a Gloria Patricia González Faúndez, de 56 años, quien llevaba de la mano a su nieto, de apenas seis años, Vicente Patricio Soto Vásquez, estudiante de primer año básico.
DEL COLEGIO AL PUENTE
Pero la mujer y el niño no alcanzaron a llegar al otro lado de la calzada, por cuanto un furgón de color blanco, con logotipos de empresa telefónica, no respetó el paso de cebra y atropelló a ambas víctimas. Así Gloria González se golpeó tanto en la esquina inferior del parabrisas -causando una notoria fractura al vidrio- como en el espejo retrovisor del lado del chofer, siendo lanzada hacia el pavimento.
El niño, por su parte, fue alcanzado de frente por el vehículo. Los testigos revelaron que el móvil causante de la tragedia siguió viaje hacia el norte sin detenerse, perdiendo de vista al menor de edad. Pero a escasos minutos después, el cuerpo sin vida del menor de edad apareció a un costado de la Avenida Lircay, poco antes del puente La Calchona, con evidentes y notorios signos de arrastre.
El tercer hecho fue el hallazgo de del vehículo causante de la tragedia, a las 08.20 horas, luego que fuera abandonada en la calle Templanza, en la Villa Don Andrés II, en el barrio norte de Talca. El móvil no sólo tenía la rotura en el parabrisas y en el espejo retrovisor, sino también presentaba numerosa evidencia en su parte inferior, es decir, bajo el tren delantero, debido al efecto de arrastre del cuerpo del niño, siendo objeto de peritajes por parte del Laboratorio de Criminalística (Labocar) de Carabineros.
Tras los primeros peritajes, el teniente coronel de Carabineros, Carlos Badal, explicó que el menor había sido arrastrado por un kilómetro y 300 metros, equivalente a 13 cuadras. “Los restos mecánicos que fueron encontrados en el lugar del atropello corresponden a la camioneta. El menor debe haber quedado enganchado bajo el móvil”, señaló.
DENUNCIA
A las 09.00 horas, un sujeto de 22 años, de nombre Jorge Nicolás Gutiérrez Arancibia, se presentó en la Tenencia Carlos Trupp de Carabineros. El comandante Badal explicó que dicha persona dijo ser el dueño del furgón y que denunció el robo del móvil la noche anterior desde su domicilio. Por orden de la fiscal, Gabriela Vargas, el sujeto fue retenido e interrogado por peritos de la Subcomisaría Investigadora de Accidentes en el Tránsito (SIAT) y por agentes de la Sección de Investigaciones Policiales (SIP) de la Cuarta Comisaría.
Los resultados fueron inmediatos, ya que confrontado con los antecedentes reunidos en las pesquisas policiales, el sujeto confesó haber atropellado al niño y su abuela, para luego seguir camino hasta el puente La Calchona y finalmente abandonar el furgón en el barrio norte. Así lo confirmaron la propia fiscal y el jefe de la Cuarta Comisaría, mayor Yerko Acuña, dando paso a la detención del chofer bajo orden decretada por el Juzgado de Garantía de Talca.
PERITAJES
En el lugar donde fue descubierto el cuerpo del menor, en la Avenida Lircay, peritos de la SIAT de Carabineros y del Labocar realizaron diversas pesquisas, tendientes tanto a verificar la condición del cuerpo del menor y también a establecer la mecánica del accidente. Los restos del niño fueron derivados, por orden de la fiscalía, hasta el Servicio Médico Legal (SML), a fin de realizar la autopsia de rigor.
De hecho, los especialistas de la SIAT también realizaron indagaciones frente al colegio, donde incluso el propio capitán, Cristian Norambuena, interrogó al único detenido cuando aún tenía calidad de testigo. Los informes de cada unidad especializada, junto a la SIP, serán entregados a la fiscalía para la audiencia judicial contra el detenido.
VERSIÓN FALSA
El jefe de la Cuarta Comisaría de Carabineros, mayor Yerko Acuña, destacó la coordinación realizada entre tres servicios especializados de Carabineros, junto al personal uniformado que trabaja diariamente en el barrio norte de Talca, cuyas labores permitieron determinar que “el chofer finalmente confesara su participación en el accidente”.
“La primera versión que entregó era falsa, en relación a un supuesto robo del móvil. Todo eso se desechó, luego de los antecedentes probatorios reunidos por el personal especializado. El imputado relata que sintió un golpe en el vehículo, cuando pasaba frente al colegio, pero que nada le hizo sentir que había atropellado a alguien, aduciendo la lluvia que caía en eses momento. Dijo que después se enteró del accidente, decidiendo abandonar el móvil y dirigirse a la Tenencia Carlos Trupp”, señaló.
TESTIGO
Sin ocultar su gran pesar, Román Palma, entregó detalles del momento en que el niño y su abuela fueron atropellados, así como también de la fuga inmediata del chofer causante de la tragedia. En su calidad de testigo privilegiado, su testimonio fue recogido de inmediato por personal de Carabineros.
“Yo venía de frente, es decir, de norte a sur, cuando el furgón atropelló a la señora, quien cae frente a mi camioneta. En ese momento, yo alcancé a frenar. Yo vi que la señora venía con un niñito de la mano. Lo empezamos a buscar, porque ella lo llamaba, pero no lo encontramos. En ese minuto, me bajé de mi camioneta y vi el furgón que siguió camino hacia el norte, sin detenerse ni un minuto”, indicó.
El testigo agregó que, como primera reacción, trató de auxiliar a la abuela del niño, recibiendo luego ayuda de otros testigos y finalmente del propio Colegio Salesianos, desde donde se llamó a personal del SAMU, cuyos paramédicos acudieron de inmediato y trasladaron a la víctima y única sobreviviente al hospital. La mujer presentó un traumatismo craneano, fractura nasal y una herida frontal grave en la cabeza.
Román Palma explicó que, tras la fuga del furgón, la preocupación se concentró en buscar al niño. Agregó que personalmente no observó que el vehículo había arrastrado al menor, señalando que “yo solamente veo el atropello, no que se lo lleve, pero me imaginaba que lo arrastraba, porque no frenó, no quitó velocidad y tampoco se detuvo”.
Según explicó, al momento del accidente un primer vehículo se detuvo para dar el paso a la abuela y su nieto, quienes cruzaban por el paso de cebra en dirección al colegio, agregando que el furgón causante del accidente pasó sin detenerse por la parte central de la calzada. En el lugar, la pintura del paso peatonal es claramente visible a la distancia.
“Por la orilla de la calle venía otro vehículo, que se detuvo, pero el furgón pasó igual por segunda fila, estando el otro parado al lado. En ese momento, no había neblina, aunque estaba lloviendo. Las condiciones no eran para que una persona pasara a esa velocidad. La señora no estaba bien, quedó desmayada. Yo me imaginé que el furgón había arrastrado al niño, porque lo buscamos por todo el lugar. Incluso pensamos que había salido corriendo. El niño iba un paso atrás de la señora, porque ambos iban de la mano. En el cruce no había carabineros, aunque siempre están en el cruce del colegio”, señaló.
CONSTERNACIÓN
Para la comunidad del colegio, perteneciente al centro educativo Los Salesianos, el hecho fue una “verdadera pesadilla”, “difícil de creer” y “un golpe muy doloroso”, porque el niño era conocido por todos los miembros, por ser nieto de una de sus funcionarias.
Mientras, el padre Miguel Rojas, director del Centro Educativo Los Salesianos, declaró posterior al hecho que lamentablemente no había resguardo de Carabineros a esa hora, además de pedir semáforo para ese peligroso cruce y líneas demarcadas.
Al mediodía de ayer se realizó una íntima liturgia donde se pidió por el descanso eterno de Vicente.
Decenas de padres y apoderados manifestaron en el lugar su dolor por la pérdida de esta pequeña vida, sin embargo, reclaman por no sentirse apoyados por Carabineros, sobre todo en las horas de ingreso y salida de los escolares, quienes cruzan por la esquina de la 11 Oriente con 7 Norte, en el paso cebra, señalando que la mayoría de los vehículos –grandes y chicos- no respetan la señalización, incluso acusan que pasan a exceso de velocidad y sólo se remiten a tocar la bocina para que pasen rápido.
La apoderada Andrea Muñoz fue testigo del accidente. Conversó dos segundos antes con la abuela del pequeño, antes de cruzar la calzada y le llamó la atención porque había tratado de esquivar una posa de agua que se forma en el lado oriente del paso cebra. “Le dije que se había mojado los pies, en eso la tía Gloria (abuela de Vicente) se da vuelta a darle la mano a su nieto y pasa la camioneta atropellando a la tía Gloria y Vicente no estaba por ningún lado, el caballero no paró y la abuelita fue a dar al otro lado de la calle. Empezamos a buscar al niño y no lo encontramos por ningún lado…yo quedé atónita de ver tanta crueldad, fue lo peor que he visto en mi vida. Un gran dolor”, declaró.
Manuel Soto y Jorge Rojas, ambos apoderados del curso de Vicente, declararon estar muy conmovidos con el accidente. “Estamos muy dolidos, estamos todos tocados por esta tragedia, como papás estamos en shock, llevan dos años juntos nuestros hijos, estamos poniéndonos de acuerdo sobre cómo vamos ayudar a los padres del niñito”, dijeron.
Gina Cisternas, quien tiene a sus hijos en el establecimiento, uno en cuarto y otro en quinto año básico, sostuvo que en la reunión de apoderados del 27 de mayo, “le dijimos al profesor jefe este tema del paso cebra, porque no hemos visto nunca un carabinero acá. Se presentaron en marzo pero nunca más aparecieron, porque también hay furgones escolares que bajan a los niños en segunda fila, a veces…quizás si hubiera habido un carabinero hoy, esta desgracia no habría ocurrido”, indicó.
Por su parte, Jonathan Peña, que vive frente al colegio, dijo “atraparon al tipo, pero ese vacío que dejó en esa familia, el dolor que están sintiendo esos padres debe ser terrible, porque yo tengo tres sobrinos chicos que viven en esta misma cuadra, qué pasaría si me atropellan a uno de mis sobrinitos, yo me muero y nadie está libre”, finalizó.
Eso de todo el peso de la ley, suena a no aplicar justicia,sino rabia.La justicia empieza por sopesar si es moral poner pasos de cebra frente a escuelas o cualquier lugar para que pasen peatones.
Mientras sabemos que en Santiago por razones idealistas seres cuasi-humanos(humanoides,decÃa el Almirante Merino) destruyen en cada marcha semáforos, su falta en nuestra ciudad es la causa de la muerte de este niño y de otras vÃctimas en el pasado.
Insisto ,y volveré a insistir que la ciudad debe revisar el limite de velocidad ,que no debe pasar de 40 km por horas en zonas residenciales,de escuela, de expansión y mucho tránsito de pelotones.En otras zonas de 50 km/ hora.Pero esto debe ser fiscalizado.Una persona por muchos motivos o un niño puede salir corriendo de su casa a pedir auxilio en caso de un accidente casero,el infarto de la abuelita, o que ya va a parir la señora y se encuentra con que a la salida de su puerta la atropellar.No alcanzan a reaccionar a la velocidad que se transita.Ni hablar si alguien atraviesa de súbito y oscuro en el paso de cebra y viene otro auto que no alcanza a frenar cuando el de adelante lo hace.
Si el muchacho que mató al niño y accidentó a la abuela,fuera de otro sector que no sabe del paso,y si no hay una indicación y se ve mucho tránsito rápido ,y no lo vió,esto le puede suceder a cualquiera ,incluso a los que dicen como la reina de corazones del "Alicia en el paÃs de las maravillas","que le corten la cabeza", tal como " que caiga sobre él todo el peso de la ley".palabras,pero semáforos,y control de velocidad,necesarios para prevenir poca esperanza.
Realmente terrible y con una falta de humanidad del conductor, decir después que no se dio cuenta es una mentira mayor que la del robo del vehÃculo, cuando se nota que el parabrisas quedo marcado...ojala realmente se haga justicia y no se le de una pena de firma semanal...la vida de ese niño ni el dolor de la familia se compensa con tan poco
La maldad del conductor, estuvo en el haber no prestado la ayuda correspondiente cuando atropelló primero a la abuela del menor, que reciba todo el peso de la ley. atte.