El Centro / Cartas al Director

La ley de la silla

Autor: Andrés Flores Tobella Profesor de Estado | Fecha: 23-07-2012

En chile estamos acostumbrados a ver en establecimientos comerciales y especialmente en supermercados, a muchas promotoras que ofrecen para degustar sus sabrosos productos, para que el consumidor las prefiera y sobre todo las adquiera. Sin embargo, innumerables veces no nos preocupamos por estas miles de chilenas que trabajan de pie por muchas horas al día sin poder disponer de un momento para sentarse a pesar de que existe una ley nacional que los ampara. Esta es la Ley Nº 2.951 conocida comúnmente como “Ley de la silla”, que establece el descanso en silla a los empleados particulares.
Esta ley fue promulgada el 7 de diciembre de 1914, durante el gobierno de Ramón Barros Luco, y determinó la obligación a los propietarios de establecimientos comerciales de disponer de sillas para sus trabajadores. Actualmente, el contenido de la ley está regulado en el artículo 193 del Código del Trabajo vigente y establece: “En los almacenes, tiendas, bazares, bodegas, depósitos de mercaderías y demás establecimientos comerciales semejantes, aunque funcionen como anexos de establecimientos de otro orden, el empleador mantendrá el número suficiente de asientos o sillas a disposición de los dependientes o trabajadores”.
Creo interpretar a un gran número de personas que creen que en las empresas debe considerarse esta ley en beneficio de sus trabajadores ya que si no, quienes se encuentran en esta condición, pueden tener serios problemas de salud, como hinchazón de piernas, várices, fatiga muscular, rigidez de cuello y hombros, problemas a la columna, etc.
Si todos estamos dispuesto a apoyar y solicitar que se mejoren las condiciones laborales de nuestros jóvenes compatriotas (muchas veces estudiantes universitarios), ganarán las empresas ya que sus trabajadores lo harán de una forma más agradable y más eficiente, lo que significará una mejor atención a sus clientes y por ende las ventas de sus productos tendrán una notable mejoría.
Un país está constituido por todos(as),por lo tanto cada aporte en beneficio de nuestra sociedad merece ser considerada ¿o no?

 

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2 Comentarios

  • María Margarita Pavez Zapata
    23 de Julio 2012 17:48 Horas

    Se me olvidaba mencionar a la esposa de un patrón de farmacia que a todos los trata de "perrito" o "perrita".ej:
    -tráeme la factura- o
    -Perrita_atiende a la señora-
    A mi también me trató así.Y como yo una vez vez me hice la que no escuché-Muy enojada me dijo.¡:Margarita!
    Así que los estudiantes que pelean por un título universitario sin lucro a esto están expuestos:a que les nieguen hasta el derecho tan humano de tener un nombre y ser llamados por él.

  • María Margarita Pavez Zapata
    22 de Julio 2012 23:11 Horas

    Estoy reviendo la teleserie brasileña "La esclava Isaura".Es la sensación, de esclavitud moderna adornada por fuera con pintura, que he tenido siempre.En las farmacias donde estuve les molestaba que estuviera sentada,cuando no tenía consulta o venta.Cuando trabajé en San Javier sufrí mucho de mis pies porque me compré unos zapatos muy duros que me hicieron heridas,y aunque luego me los cambié por ser verano y tener el problema que debía estar de pie,no curaba.Luego en Talca llegaron a esconder la silla de la oficina,que por supuesto era de la secretaria,de las visitas, menos mía, olvidando que el reglamento de farmacias,obliga a tener una oficina para el químico farmacéutico.De hecho hasta la escalera para subir a buscar medicamentos a los anaqueles estaba mala.Suceden muchas cosas bochornosas, que siguen sucediendo porque somos muy arribistas.Ahora he visto que están diseñando las farmacias mejor como la Salcobrand que en la sucursal de 5 oriente con 1 sur,acercó el mostrador a la entrada y sacó los diseños que impedían que la luz solar entrara al local,y además entra aire.En una farmacia de cadena en Linares cuando hice un remplazo el 2000 salía con jaqueca y dolor de cabeza puesto que por seguridad tenia selladas la ventanas y la entrada era lejos del lugar donde yo tenía el escritorio,y conversando con los dependientes me confirmaban que les faltaba el aire limpio.Esas barbaridades no son tomadas en cuentas por cerebros económicos,pero son importantes para la salud y el rendimiento.

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