Adquirir un libro, un cd o alguna prenda de vestir en el centro de la ciudad es muy sencillo, sólo hay que llegar y buscar, y aparecerán grandes marcas a precios muy convenientes. Pero, obviamente, la calidad no es la misma que los originales y, además, no hay garantías. Y, lo que es peor, el parche del pirata lo usa el consumidor con orgullo
Periodista: Felipe Rocha Ibarra | Fecha de Edición: 29-07-2012
TALCA.- “A mitad de precio, venga, consulte, sólo por hoy…estamos liquidando, más barato que en tiendas, aproveche…” Con estas frases los vendedores ambulantes buscan comercializar sus productos, que en más de una ocasión suelen ser marcas reconocidas que en el comercio establecido tienen un valor de hasta un 70 por ciento mayor. La gente en la calle puede creer que esta diferencia se debe a que el ambulante no paga patente ni impuestos.
La situación no es tan así a simple vista. Se sabe que, efectivamente, no pagan impuestos y si cancelan un permiso es de muy bajo costo. Entonces, ¿dónde está la diferencia entre una chaqueta que vale cerca de 100 mil pesos con la misma que en la calle me cuesta 20 mil? La respuesta es sencilla y lógica, la prenda de la calle es imitación de la original, es una chaqueta “pirata”, que no es de calidad, no hay garantías, las telas son muy distintas y si tiene mala suerte lo más probable es que tenga hasta la marca con alguna letra distinta o falta de ortografía.
La Cámara Nacional del Comercio (CNC) realizó un estudio donde participaron 13 ciudades, entre ellas Talca y Curicó, donde aplicaron una encuesta que revelo la fuerte presencia de productos “piratas” en regiones. Ropa, CD’s y DVD’s son los accesorios que más frecuentemente se venden. El 84 por ciento de los encuestados afirmó que estas transacciones se realizan durante todos los días de la semana, principalmente en la zona céntrica de las ciudades. Cifras de la Comisión Nacional de Piratería (Conapi), indican que el comercio ilegal transa alrededor de US$1.000 millones de dólares al año, perdiéndose sólo por concepto de IVA más de US$ 160 millones.
En la mayoría de las grandes ciudades del país es posible encontrar productos pirateados que son ofrecidos a diario a la ciudadanía, lo que demuestra su fuerte presencia en regiones. La CNC realizó este análisis con el fin de evaluar la penetración de estos productos en las principales regiones a lo largo del país y, a partir de ese diagnóstico, crear un plan de acción para combatirla. De hecho, al preguntar en el sondeo por la evolución de la piratería durante este período de tiempo, casi un 50 por ciento de los encuestados afirmó que ha aumentado, mientras sólo en Talcahuano y Temuco los asociados de regiones opinaron que ha disminuido.
Para el presidente de la Comisión Nacional Antipiratería y vicepresidente de la CNC, Eduardo Castillo, esta situación genera diversos problemas para el comerciante establecido y a las empresas a las cuales se les copia. “Aparte de la ilegalidad en que incurre este mercado, el cual atenta contra el derecho de autor y la ley de propiedad intelectual, de el derivan otros problemas y amenazas, como el ambiente de comisión de ilícitos y delincuencia que propician, el que atenta contra la seguridad de los ciudadanos”, explicó.
Agregó que “necesitamos erradicar el comercio ilegal y especialmente el de productos piratas fiscalizando de manera efectiva y eficiente la oferta de éstos, denunciando a quienes están detrás de la cadena de distribución que los ampara y financia. A la vez, debemos crear conciencia en los consumidores del daño que la piratería y el comercio ilegal hacen al país en su conjunto”, aclaró.
PIRATAS EN EL CENTRO
La sensación de las personas y de la CNC es que este tipo de ilícito aumenta cada día. Para el presidente de la Cámara de Comercio de Talca, Fernando Jiménez, el problema radica en las autorizaciones con que cuentan los comerciantes, aunque precisa que está de acuerdo en que las personas puedan trabajar, pero es necesario que lo hagan de manera honesta y acorde a lo que establece la ley y en un lugar fijo. “Estar en el centro de la ciudad tiene un alto costo para los locatarios establecidos, quienes además de pagar arriendo, cancelan impuestos, permisos y remuneraciones a sus trabajadores, en cambio quienes dicen ser ambulante no cancelan ni se les fiscaliza como a los establecidos. Antes se podía pensar que los comerciantes de la calle necesitaban un ingreso o una ayuda, ahora ya son empresarios que llegan en grandes y modernas camionetas a instalarse en el centro de la ciudad y las autoridades no hacen nada, al parecer los ambulantes dan más recursos al municipio que los establecidos”, comentó.
La piratería para Jiménez es una problemática que incluso puede ser avalada por quienes dan autorizaciones para vender en la vía pública. “Cómo es posible que se autorice a una persona a vender libros en la 8 Oriente, donde en su mayoría son piratas, perjudicando a los locales establecidos, entonces nos damos cuenta que existen autorizaciones para estos ilícitos”, recalcó.
Para los comerciantes establecidos, como Fernando González, de las tiendas Germani, la preocupación mayor en este tipo de situación es la comercialización de ropa de marcas que se instalan de moda y que son un referente para muchos capitalinos. “El mayor problema en definitiva para las personas que compran la marca pirata más barata en la calle, es que se dan cuenta que la tela no es la misma y no hay garantías, además se nota mucho las diferencias entre lo que es original o copia y esto se da mucho más en la ropa acá en Talca, por ejemplo. En cuanto a CD´s no se aprecia mucho y libros es muy especifico, pero en prendas de vestir es elevado este tipo de actividad”, aclaró.
MARCAS
Aparentar usar una chaqueta, polar, camisas o pantalones de marcas, a muchos les da status y esperan llegar más lejos en su carrera personal o profesional. Vestirse con cierta etiqueta es un nivel alcanzado, es un referente entre sus pares, pero hay diferencias entre vestirse con ropa pirata y original.
Para el sociólogo Rodrigo Valdés, es sencillo ver esta situación y explica que hay personas que siempre han ocupado algún tipo de ropa y marca por la utilidad que les brindan y los valores son acorde a su realidad económica.
“El uso de ropa es según cada persona, es decir si alguien se compra un polar de 70 mil pesos, es porque hace alguna actividad deportiva de alta montaña, por ejemplo, y es muy útil, ya sea porque la tela es adecuada, ocupa poco espacio, etcétera. En cambio hay otras personas que no van a gastar esa cantidad de dinero en comprarse ese polar, entonces compran el pirata solo para aparentar que tienen un buen pasar económico y se pueden dar un lujo”, sostuvo.
MEDIDAS
Para detener este flagelo que propicia la delincuencia y estimula la competencia desleal, la CNC y la Conapi han impulsado un completo programa de acciones, las cuales ha planteado a autoridades del Poder Ejecutivo y Legislativo.
1.- Generar un estudio permanente que permita medir y evaluar en el tiempo el problema del comercio ilegal y levantar información de piratería a nivel país.
2.- Aumentar la fiscalización, tanto del vendedor de productos como del comprador, mediante un trabajo mancomunado entre actores públicos y privados.
3.- Denunciar directamente a los proveedores del comercio ambulante que ampara estos ilícitos para atacar el problema de raíz.
4.- Impulsar un plan de prevención en comunas de alto riesgo de llegada de ambulantes, es decir, aquellas que colindan con las que tienen fuerte presencia de estos comerciantes ilegales.
5.- Sostener un trabajo constante en alianza con los municipios para promover el mejor uso de los permisos de la vía pública evitando que se desarrolle e instale el comercio ilegal.
6.- Sensibilizar a la ciudadanía, creando conciencia sobre el impacto y daño que provoca la piratería y el comercio ilegal.
Lleve de lo bueno lleve de lo bueno, lleve de lo bueno caballero de lo bueno🎵🎵🎵