Una realidad bastante dura fue la que dejó al descubierto el catastro de indigentes realizado hace casi dos semanas a nivel local por la Secretaría Regional Ministerial de Planificación y Coordinación (SERPLAC) y cuyos resultados se conocen recién ahora. En la oportunidad, fueron encuestadas 317 personas que vivían en la calle en condiciones de absoluta marginalidad. Pero más allá de esta fría cifra, lo que más llamó la atención del SEREMI de Planificación, Hugo Corveleyn, fue que entre los indigentes se encontraran muchos profesionales. Durante la encuesta, realizada en terreno y en condiciones extremas, fueron apareciendo ingenieros comerciales, ingenieros civiles, profesores de historia y de inglés, y empleados bancarios. Gente que por diferentes circunstancias fue a parar a la calle, desechando todo contacto familiar para sobrevivir en condiciones absolutamente precarias.
“Es realmente doloroso lo que pasa. Es una deuda que tiene el país con esta gente que no ha tenido la suerte que el resto de la población. Gente que ocupó cargos importantes, gente que sabía otros idiomas, altamente capacitados, y que, sin embargo, perdió su dignidad”, señaló Corveleyn.