Jueves, 23 de Mayo de 2019

Cartas al Director

30 años

De: - Publicado el 16 de Mayo 2019

Tres décadas está cumpliendo Diario El Centro en su labor informativa en Talca y la Región del Maule. Son 10 mil 961 portadas, cerca de 30 mil noticias e incontables fotografías, todo con el propósito de cumplir con su deber de informar a la opinión pública y que, al mismo tiempo, el público pueda ejercer cabalmente su derecho a estar informado. Pero más allá de estos números, que son relevantes, el diario no es solo un medio de comunicación, sino que también una suerte de pulsómetro de una ciudad y región, es muchas veces la voz de los que no tienen voz, de los que se sienten abandonados y olvidados. En el diario hay historias, hay grandes historias, otras mínimas, pero que por medio de estas páginas dejan de ser anónimas e ignoradas, hay historias con voz y rostro.
A través del diario no solo se accede a noticias o información publicitaria, sino que además se logra una aproximación a la identidad de un pueblo, a la historia de un lugar, al alma de una ciudad y sus habitantes.
De ahí entonces la importancia de un diario en un territorio, y por lo mismo, la necesidad de que pueda permanecer en el tiempo -en un mundo en constante cambio, especialmente en el ámbito de las comunicaciones e información-, pero siempre con la misión -entre ceja y ceja- de buscar la verdad y dar cuenta fehaciente de lo que está ocurriendo y al mismo tiempo, dejando un testimonio imborrable y valioso para las futuras generaciones.
Durante más de una década formé parte de Diario El Centro. Recuerdo claramente cuando cursando tercer año de Periodismo decidí ir a golpear las puertas de la otrora casa periodística ubicada en la intersección de las calles 3 Oriente y 4 Sur, dispuesto a destinar parte de mis vacaciones de verano para aprender el oficio de reportero en diario El Centro.
Al año siguiente regresé para hacer mi práctica profesional en el diario y luego, una vez terminada la carrera universitaria y tras un breve paso por otros medios de comunicación, recibí la propuesta para integrarme al departamento de prensa de diario El Centro.
Fueron casi 12 años desarrollando un trabajo en equipo con grandes profesionales, ejerciendo una labor periodística seria, responsable, y atrevida al mismo tiempo, alejada de mezquindades políticas y de otro tipo, y que no pocas veces nos valió recibir el enfado y hasta amenazas de quienes erróneamente confundían el hecho de ostentar puestos de relativa autoridad, con la quimera idea de volverse intocables para los medios de prensa y la opinión pública.


Esos sinsabores fueron sin duda el mejor respaldo para el trabajo periodístico bien hecho, una labor que nunca busca el aplauso fácil o la condecoración simplona, sino que en realidad el apego a la verdad y mantener a salvo la libertad de prensa y de expresión en un Estado y sociedad democrática.
Hoy, cuando estudiantes de Periodismo me consultan sobre el mejor lugar para hacer sus prácticas profesionales, de inmediato les recomiendo un diario o, en general, un medio de comunicación. El diario fue y es una muy buena escuela, porque se aprende el oficio periodístico que complementa la formación académica recibida en la Universidad. En un diario se aprende a trabajar con urgencia por el cierre de la edición, se desarrolla la investigación periodística, se mejora la redacción y edición, se practica la rigurosidad, se aprende a conocer a las personas y sus penas y alegrías, a lidiar con la prepotencia de algunos y a esquivar las amenazas y presiones de otros, se fortalece el profesionalismo, se abraza y defiende la verdad y se agudiza el “olfato periodístico”, ese que muchas veces te permite ganar una portada y “golpear” -periodísticamente hablando- a los colegas de otros medios. En el diario se aprende a amar esta bella profesión, que es libertad, conocimiento y pasión.


Congratulaciones y reconocimiento a todos quienes -a lo largo de estas tres décadas- han formado parte de la historia de Diario El Centro, no solo en la sala de prensa, sino que también en la administración y otros departamentos, y a los que hoy siguen entregando su mejor esfuerzo para sacar adelante la próxima edición matutina, la de mañana y la de los próximos 30 años.

 

Patricio A. Moraga Vallejos

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