Lunes, 24 de Junio de 2019

Cartas al Director

Colaboraciones históricas

De: Jaime González Colville Academia Chilena de la Historia - Publicado el 11 de Junio 2019

Sr Director: Como aporte amistoso y de buena voluntad a la crónica del investigador, Jorge Valderrama, en la edición de Temas de Domingo del 9 de junio, deseo hacerle dos colaboraciones.


La primera es que la estatua del Abate Molina fue inaugurada a las 10 de la mañana del sábado 5 de abril de 1930 (y no en julio de 1927) y, para tal efecto, ésta fue prácticamente arrebatada desde el frontis de la U. de Chile, en la Alameda de Santiago, donde fue erigida con fondos de los vecinos.


La Sociedad Científica de entonces protestó por este verdadero despojo ordenado por el ministro de Ibáñez, el talquino, José Santos Salas.


Luego, si bien don Andrés Vaccaro era alcalde de Talca en los días del terremoto de 1928, el Presidente Ibáñez escuchó poco a las autoridades locales y encargó a un grupo de arquitectos encabezados por Sergio Larraín García Moreno, efectuar un amplio plan de reconstrucción de la ciudad.


Para ello, se tuvo como base la ley 2.196 de transformación de Talca del 16 de septiembre de 1909, y la ley 2.264 del 15 de febrero de 1910, que disponía nuevas formas de construcción en los edificios, lo cual no se cumplió como se esperaba.


Pero, después de la catástrofe de 1928, se dictó la ley 4.559 del 14 de febrero de 1929, la cual -además de dar nueva fuerza a la reconstrucción- facultaba al Presidente de la República (y no al alcalde de Talca) para solicitar un empréstito de 10 millones de pesos con este fin. Si bien se criticó esta decisión presidencial, ella -con el tiempo- surtió efectos, al edificarse una ciudad muchos más sólida de lo que lo había sido hasta entonces.

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