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Cartas al Director

Control de la delincuencia

De: - Publicado el 20 de Abril 2016

Múltiples han sido las críticas al proyecto de la agenda corta antidelincuencia, y, en especial, el control preventivo de identidad. De hecho, recientemente, parlamentarios de la Nueva Mayoría han mostrado su rechazo al proyecto, a pesar de la última propuesta del gobierno la cual restringía levemente los alcances del control de identidad.

Todas las medidas que el gobierno ha propuesto hasta ahora para la "lucha contra la delincuencia" son inútiles o, en el mejor de los casos, generarán cambios mínimos. Este control preventivo de identidad satisface lo que el filósofo esloveno Slavoj Žižek denomina como "solución conservadora"  (necesitamos más policía, necesitamos juzgados que dicten penas duras), lo que él considera una solución demasiado simple.

El problema de los altos niveles de delincuencia —quiero recalcar "altos niveles", ya que la delincuencia en sí solo desaparecería en la utopía— no se solucionará con más carabineros en las calles, más cámaras de seguridad en cada esquina de la ciudad ni jueces inmisericordes que llenen aún más las cárceles del país.

Aquí el problema, claramente, va más allá, y es que la delincuencia es un problema inmanente a la sociedad que estamos construyendo, siguiendo una ideología hegemónica que impone un absurdo como el consumismo, sin ninguna ética ni racionalidad.

La delincuencia (en sus diversas manifestaciones), por lo general, no es más que la reacción de la gente que está totalmente atrapada en la ideología hegemónica, pero no pueden cumplir lo que esta exige de ellos, por lo que, en un "estallido violento" responde con esta delincuencia, desintegrando toda ideología que promueva la justicia, la igualdad o el respeto, dejando solo el "consumismo puro", tomando un camino antiético para satisfacer lo que la ideología hegemónica en nuestra sociedad les demanda: el consumo.

El Estado podrá instalar cámaras de seguridad en cada poste de luz, podrán construir más cárceles que colegios públicos o bibliotecas, podrán poner carabineros en cada esquina que realicen controles preventivos de identidad —permitiéndose todas las discriminaciones y abusos de poder que quieran—, pero, si la ideología hegemónica de nuestra sociedad no es derribada, los altos niveles de delincuencia seguirán allí.

Jaime Jeria

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