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Fraude y educación financiera

De: - Publicado el 25 de Marzo 2016

Aparte del “derecho a pataleo”, no se saca mucho con llorar sobre la leche derramada. La defraudación de la que fueron víctimas miles de chilenos ante lo atractivo de ganar dinero por colocar sus dineros a tasas de retorno no acordes a la realidad del mercado financiero no es la primera vez que ocurre.

La primera conclusión entre tantas otras  es que el conocimiento medio de la población en estas materias no es el deseado el aceptar a la primera el consejo de cercanos y no de acercarse a expertos antes de firmar contratos y entregar su valioso dinero.

Lo anterior también queda demostrado cuando asumen una deuda al comprar algún artefacto al verse seducidos por el monto pequeño de las cuotas, sin embargo son pocos los que  multiplican dicho monto por el número de cuotas. De hacerlo concluirían que el precio final es como pagar varias veces lo comprado.

Hoy muchos expertos dicen que era fácil darse cuenta que algo raro había cuando se ofrecían tasas de interés fuera de la realidad, pero es un comentario que no ayuda en nada a los defraudados.

Una vez más nuestros organismos dedicados a proteger a los chilenos de las malas prácticas son reactivos, el que cada chileno tenga una cultura básica en lo referente al ambiente financiero es crucial, manejar términos específicos para no ser “mareados por palabras adornadas con supuesta sapiencia en finanzas” y siempre ante la menor duda, apretar el embrague, poner el cambio y sacar el pie del acelerador y volver a documentarse mejor.

Un buen comienzo sería agregar a la enseñanza de nuestros jóvenes conocimientos financieros básicos para que en su futuro cuando administren su propio dinero estén indemnes a ser presa fácil de personas y empresas que aunque no se quiera, siempre estarán atentas a actuar y defraudar.

Esto porque llorar sobre la leche derramada, simplemente no sirve de mucho...

Es de esperar que la justicia logre resolver el caso, aunque las penas que arriesgan los eventuales culpables son irrisorias en relación a la cuantía de lo defraudado. Otra tarea para el Congreso.

 

Luis Enrique Soler Milla

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