Martes, 25 de Junio de 2019

Cartas al Director

Gobernantes militares

De: - Publicado el 30 de Junio 2016

En la edición de El Centro del pasado domingo 26 de junio, don Jorge Valderrama se refiere a los gobernantes militares de Chile, pero en su recuento omite varios nombres de trascendencia: don Mateo de Toro y Zambrano era teniente de capitán general en 1810 al asumir el mando de la Junta de Gobierno.

Además no se mencionan al brigadier Juan José Carrera, quien encabezó la Junta de gobierno de 1813, además del coronel Francisco de la Lastra, (1814), el coronel Hilarión de la Quintana (argentino) de 1817 y al militar del mismo grado Luis de la Cruz, quien efectúa el plebiscito sobre la Independencia en 1817; el coronel Francisco de Borja Fontecilla, de 1818, el coronel Manuel Rodríguez Erdoyza, quien estuvo al mando del país desde el 19 al 20 de marzo de 1818, lanzando su famoso grito de “Aún tenemos patria, ciudadanos”.

También están el general Manuel Baquedano, al frente de la nación desde el 29 de agosto al 3 de septiembre de 1891, tras el término del mando de Balmaceda, el general Arturo Puga Osorio (1932), el vicealmirante Vicente Merino Bielich (1946) y el general Carlos Prats González (1972).

Pero además el Sr Valderrama dice que en 1927 fue electo Presidente el general don Carlos Ibáñez del Campo y “en su gestión restauró los principios de autoridad y orden alterados, tras la caída de Alessandri”, en lo cual hay varios errores: en primer lugar, Carlos Ibáñez del Campo era coronel y no general al asumir la Presidencia el 7 de abril de 1927, tras ser candidato único y haber expulsado ilegalmente del país al Presidente de la Corte de Apelaciones, el talquino Felipe Santiago Urzúa y poner bajo arresto al Presidente de la Corte Suprema don Javier Figueroa Larraín, por haber acogido a trámite un recurso de amparo de Felipe Santiago Urzúa ya citado.

Cabe precisar que cuando Ibáñez tomó estas medidas era ministro del Interior del Presidente de la República Emiliano Figueroa Larraín. El alto magistrado del poder judicial, así vejado en su dignidad, era hermano del primer mandatario, quien, ante este atropello, optó por renunciar y así se abrió el camino de Ibáñez a La Moneda.

En su mandato, el Presidente en referencia, deportó a todos quienes fueron sus opositores (la familia Alessandri entre ellos) e inició una “depuración” de los servicios públicos enviando al destierro a quienes, en opinión de su entorno, no reunían las condiciones para vivir en Chile.

Tras cuatro años de difíciles circunstancias para la nación, especialmente por la crisis económica de esa década. Ibáñez debió acceder a dejar el poder la noche del 26 de julio de 1931, cuando todo el pueblo de Santiago estaba en las calles protestando contra él con muertos y heridos, la policía se retiró a sus cuarteles y el comandante en jefe del Ejército, general Bartolomé Blanche le dijo que no podía sacar a la Fuerzas Armadas a las calles en esas condiciones.

Jaime González Colville

Academia Chilena de la Historia

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