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Cartas al Director

Manifiesto de Diputados liberales de Chile Vamos

De: - Publicado el 05 de Febrero 2018

La declaración de algunos diputados de Chile Vamos por una opción liberal hace una afirmación sobre su rechazo a ciertos principios “religiosos” en la vida pública, según ellos. Sin embargo, más bien confunden el valor de ciertos principios no negociables conforme a la naturaleza humana y que nada tienen que ver con la fe, pues son anteriores a esta.
En efecto, la protección de la vida en todas sus etapas, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural; el reconocimiento y promoción de la estructura natural de la familia, como unión entre un hombre y una mujer basada en el matrimonio y su defensa contra los intentos de equipararla jurídicamente a formas radicalmente diferentes de unión que, en realidad, la dañan y contribuyen a su desestabilización, oscureciendo su carácter particular y su irreemplazable papel social; la protección del derecho de los padres a educar a sus hijos, etc., son principios del derecho natural y no son verdades de fe, aunque reciban de la fe una nueva luz y confirmación.
Están inscritos en la misma naturaleza humana y por tanto, son comunes a toda la humanidad. De este modo, la acción de la Iglesia en su promoción no es, pues, de carácter confesional, sino que se dirige a todas las personas, prescindiendo de su afiliación religiosa. Y esta acción es tanto más necesaria cuanto más se niegan o tergiversan estos principios, porque eso constituye una ofensa contra la verdad de la persona humana y una grave herida causada a la justicia misma (Benedicto XVI, Discurso al partido popular europeo, Ciudad del Vaticano, 29 de marzo 2006).
Siendo la razón última de esta confusión y negación de principios inderogables, la no comprensión de qué es la laicidad del estado al confundirla con el laicismo, pues laicidad siempre dirá relación con una cooperación recíproca entre el estado y las confesiones religiosas a favor del bien común. Y laicismo es la negación e intolerancia frente a cualquier credo y la posibilidad cierta de promover la dimensión trascendente y espiritual del hombre, lo que significa un rechazo y negación del ejercicio de los derechos humanos en un estado de derecho y el legítimo ejercicio de la democracia en la construcción de la sociedad.


P. Fco. Javier Astaburuaga O.
Director de Niños por la Vida

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