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Te Deum

De: Patricio Zamora Navia Historiador U. Andrés Bello Viña del Mar - Publicado el 21 de Agosto 2018

Por estos días, donde casi todas las tradiciones están siendo sometidas a juicio por las redes sociales y el Te Deum no ha corrido mejor suerte. Evidentemente, los delitos ocurridos y reconocidos por la Iglesia permiten explicarlo.
Sin embargo, me parece que su cuestionamiento, responde a intereses ideológicos, cuyo norte es excluir la matriz religiosa de la cultura nacional.
El Te Deum Laudamus (del latín, Dios te alabamos) es uno de los primeros himnos cristianos de acción de gracias de la Historia y se remonta al siglo IV. En nuestro país, se realizada desde 1811 y en un comienzo formaba parte de la Santa Misa, cantándose en la última parte de la liturgia. Desde el año 1971, adquiere carácter ecuménico y se asocia a las Fiestas Patrias, convirtiéndose en una ceremonia de acción de gracias realizada cada 18 de septiembre en la Catedral Metropolitana de Santiago, siendo Chile uno de los pocos países en celebrarlo con motivo de su fiesta nacional. Esta ceremonia ha cruzado ya, tres siglos de nuestra Historia.
Su puesta en escena y liturgia, representan la imagen del país: de religiosos y laicos, creyentes y no creyentes, católicos y no católicos. Por esto último, considero un error asociar su existencia a un obispo o a un cardenal cuestionado. Un ritual de acción de gracias es esencialmente colectivo y no debe identificarse con una autoridad específica.
Guste o no, la fisonomía cultural chilena es cristiana y por ello la conservación de una ceremonia con códigos cristianos que integran la realidad compleja y diversa del país es una necesidad que la misma cultura se encargará de cubrir.

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