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Un camino

De: Ervin Castillo Arancibia Fundación Talca - Publicado el 09 de Octubre 2018


La unidad, la prudencia, y la figura de Evo Morales. Estos son, a juicio de este columnista de opinión, los principales tópicos a estudiar y sobre los cuales hay que reflexionar, a propósito del beneficioso fallo para las pretensiones chilenas emanado desde la Corte Internacional de Justicia en La Haya, Holanda. Todo lo anterior, debiendo converger en la idea de un anhelo común hacia el futuro: construir una política de acuerdos, sin beligerancias estériles, poniendo los intereses de Chile por delante, y actuando con sentido de país.
No resulta fácil estudiar el fallo y sus implicancias a primera vista, porque más que parecer una cuestión jurídica propiamente tal, esto pareció desde su génesis, una contienda de carácter político, más precisamente con afanes electorales por parte del mandatario altiplánico. El líder cocalero, fue agudizando con el tiempo su animadversión contra Chile, con un discurso sacado de las clases de otroras dirigentes del mundo socialista. Profirió un sinnúmero de críticas destempladas contra Chile, básicamente, para posicionar su liderazgo político una y otra vez, intentando dar sustancia jurídica a contenidos que a las luces de la gran mayoría, no tenían la suficiencia necesaria como para tamaña petición. En el fondo, Morales nunca pretendió conquistar alguna cosa relativa al acceso o salida soberana al océano pacífico, sino más bien, promover un discurso nacionalista de gran jolgorio y fervor, logrando así contrarrestar la importancia mediática a las múltiples necesidades y carencias de la ciudadanía paceña. El oriundo de Orinoca, arrastró a su par, a una conversación por momentos innecesaria, que como hemos conocido, significó cuantiosos gastos a cada nación, a pesar de la negativa de Morales de dar cuentas a su país sobre este punto. Chile, en tanto, indistintamente de los gobiernos, asumió unitariamente una posición en materia internacional. Digo única, porque al menos por el minuto, nos evitaremos referir a determinados liderazgos del Frente Amplio chileno, que hicieron un verdadero papelón político y jurídico al apoyar la causa del “Mar para Bolivia”. Las cosas terminaron por estos días, muy distantes a negociaciones o hitos históricos de la relación chileno boliviana, como las del año 1975 o las del 2006, terminando con un Presidente boliviano y un canciller, rechazando el fallo, quitándole el piso jurídico al poder de éste, y negando lo innegable. La comunidad internacional, nuestros compatriotas, e inclusive una parte no menor de la sociedad boliviana, han advertido esto con muy malos ojos, reconociendo la irresponsabilidad institucional a la que se refiere un comportamiento como el manifestado por las autoridades del país del altiplano, las que ratifican los diversos errores en la conducción de esta coyuntura por parte de Morales.
Que esta disputa sirva como camino para enfrentar los grandes temas que se vienen por delante, y así, sigamos demostrando al mundo y a la región, que a pesar de tantas cosas inconclusas, somos un país que crece, y que sueña a paso firme con su desarrollo.

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