¿Qué hacer con su caso?

El “Rucio”: considerado un riesgo por su violento actuar en la calle

Es un verdadero personaje de Talca que pide plata en estratégicas esquinas del centro, pero que en el fondo, es el fiel reflejo de la doble exclusión social, porque sufre el abandono de su familia y también del sistema.

27 Marzo 2017   44118   Crónica   Diario El Centro
El “Rucio”: considerado un riesgo por su violento actuar en la calle

TALCA.- Son muchas las personas que han tenido la oportunidad de conversar o interactuar con Juan Pablo, más conocido como “El Rucio”, aquel muchacho que desde muy pequeño ha deambulado en las calles, por los alrededores del Terminal de buses, el CREA y parte del centro de la ciudad.

Durante estos últimos días, intensos debates ha provocado este joven, el cual, se calcula, tiene ahora unos 22 años, y es que su actuar, sus gritos, insultos, agresividad para algunos han sido verdaderos ataques e incluso asaltos, pues pide dinero, sobre todo a mujeres y si no se le hace caso, se arriesga la persona a sufrir un mal rato o que le rayen el vehículo.

Una de las afectadas es Emperatriz Sepúlveda, quien una tarde compartió con una amiga en un café del sector céntrico y cuando ya se dirigía a su auto, a eso de las 21.30 horas, Juan Pablo las abordó para pedirles plata. “Sentimos mucho miedo cuando lo vimos porque lo reconocí por las denuncias que hay en facebook. Subimos como pudimos al auto y nos empieza a echar garabatos. Para que se vaya rápido le terminamos dando dos mil pesos, pero sigue insultándonos y amenaza con rayarnos el auto. ‘Viejas tal por cual fue lo menos que nos dijo. Quedamos en shock”, indicó la mujer.

 

CASO SOCIAL

Así como Juan Pablo, son decenas de niños, adolescentes y adultos que viven en condición de calle, sufriendo, como dice Marcela Ramírez, jefa Social Provincial del Hogar de Cristo en Talca, una doble exclusión social, pues fue abandonado por su familia y también por el sistema.

Es indudable en este caso, que la comunidad teme por su integridad, ya que muchos piensan que si no se detiene a Juan Pablo, o no se interna para superar sus adicciones y compensarse, puede haber una consecuencia fatal cualquiera de estos días.

Pero para entender por qué este joven actúa así, Juan Lara, coordinador de Uprode del Sename (Servicio Nacional de Menores) indicó que “Juan Pablo fue atendido por la red Sename, por una serie de negligencias familiares. Siendo ingresado a residencias colaboradoras, desde allí se inicia un trabajo con ambos padres, quienes no presentan adherencia de habilitación de la parentabilidad. Después el padre fallece y la madre persiste en no hacerse responsable de su hijo”.

Según trascendidos, Juan Pablo tiene otro hermano en su misma condición de calle, su madre residiría en Santiago, su padre falleció en la calle y tendría una hermana que sí pudo superar el círculo vicioso de la exclusión, pues estaría en la universidad y viviendo en el seno de una familia consolidada.

El profesional indicó que “el niño presentaba un complejo comportamiento por tener problemas de salud mental, el que era tratado. No obstante, no adhiere al sistema residencial, porque no existe interés por parte de familia de participar en el proceso de reparación de sus vulneraciones y así restituir el derecho a vivir en familia. Es en ese proceso que el inicia las evasiones de la residencia para visitar a sus padres.

Sename hace presente que por cada evasión que Juan Pablo realiza, por instrucción técnica, la residencia debe dar aviso a Carabineros por presunta desgracia e informar al Tribunal de Familia, organismo que debe ordena la búsqueda y recogimiento de Juan Pablo.

“En el caso de Juan Pablo, era muy importante contar con un interés real de la familia, ya sea paterna y materna, quienes conociendo las complejidades de Juan Pablo, no optan por hacerse responsable, dejándolo en abandono”, finalizó diciendo Juan Lara.

 

  ¿Qué hacer?

Tanto Marcela Ramírez, jefa Social Provincial del Hogar de Cristo; como Patricia Gajardo, directora regional de Senda y la Seremi de Salud Maule, coincidieron que una efectiva solución para terminar con el drama, el abandono y la violencia de Juan Pablo es internarlo en una residencia para personas con problemas de salud mental. De paso, se trabajaría en su rehabilitación para que deje las drogas. Sin embargo, todo este proceso debe hacerlo un familiar responsable y al parecer, el joven no cuenta con eso, lo que hace aún más difícil su situación. Las autoridades realizaron un llamado para que algún pariente se acerque a cualquiera de las instituciones mencionadas y solicite ayuda para el joven.

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