Habla jefe de la Séptima Zona Maule, general Héctor Salazar

“En esta región no existe esa percepción de desconfianza ciudadana hacia Carabineros”

En el mes en que Carabineros cumple 91 años, el general Salazar revisó las principales metas y proyectos que se ejecutarán para la región. También puso énfasis en la severidad que se tendrá con quienes se apartan de la doctrina de esta institución policial, destacando que se está privilegiando una mayor presencia en las calles “Jamás vamos a tapar a alguien diciendo que dejemos las cosas allí, que no hagamos nada o que traslademos a la persona involucrada para cubrirla. No. Muy por el contrario, porque las actuaciones que están reñidas con las conductas que debemos tener como carabineros se castigan”

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“En esta región no existe esa percepción de desconfianza ciudadana hacia Carabineros”

Un historial profesional impecable es el que ostenta el recientemente nombrado jefe de la Séptima Zona Maule de Carabineros, general Héctor Salazar Martínez, quien con 32 años en la institución policial lleva los últimos diez radicado en la región del Maule y, ahora, está viviendo un nuevo capítulo de su carrera policial.
El general Salazar egresó de la Escuela de Oficiales “Carlos Ibáñez del Campo” en 1988 y su primera destinación fue en la Primera comisaría de Santiago Central. Posteriormente, se desempeñó en el Grupo de Operaciones Policiales Especiales (Gope) y fue escolta presidencial durante los gobiernos de Eduardo Frei y Ricardo Lagos.
A continuación, fue destinado al norte del país, específicamente, a las ciudades de Antofagasta, Iquique y Putre, para luego ingresar a la Academia de Ciencias Policiales de Carabineros. Allí se da un giro en la vida profesional del general Salazar, ya que recibe el mando el año 2008 de la Primera Comisaría de Carabineros de Curicó.
Un año después, debido al éxito de su gestión, recibe destinaciones a las comisarías de Colchagua y Rancagua. El año 2015 vuelve a la Región del Maule, esta vez, como jefe de la Prefectura de Carabineros de Curicó, con el rango de coronel. Y en 2017 asume como jefe de operaciones de la Séptima Zona Maule en Talca.


En esas labores se encontraba el coronel Salazar cuando recibió la llamada del general director de Carabineros, Hermes Soto, de que sería nombrado jefe de la Séptima Zona Maule y, por ende, recibiría el ascenso al grado de general, ingresando –en consecuencia- al alto mando a nivel nacional de esta institución policial.
Por ello, la transición del general Salazar a su nuevo mando no fue traumática y tampoco lo obliga a constituirse en un lugar desconocido. Muy por el contrario, ya que su labor previa tenía justamente que ver con todos los servicios policiales de relevancia, incluyendo las coordinaciones con prefecturas y comisarías.
Ahora desde sus nuevas responsabilidades, el jefe de zona reiteró que las instrucciones del general director son profundizar en el modelo de integración comunitaria y, a la vez, darle un perfil operativo a todas las comisarías, tenencias y retenes, como una forma de superar la crisis de credibilidad que afecta a la institución.

 

¿Cómo recibió su nombramiento y qué aspectos piensa que fueron relevantes para su designación como jefe de zona?
“El cargo de general de Carabineros es muy especial, porque el nombramiento lo hace el Presidente de la República, previa presentación del general director, de un listado importante de coroneles. Se elige utilizando varios criterios. Imagino que uno de ellos era dar relevancia al trabajo más operativo, como en su momento lo dijo el Presidente; además de estar muy cerca de las comunidades.
Y, en ese sentido, yo cumplía con esos requisitos, ya que siempre estuve en comisarías de primera línea y me desempeñé en unidades especializadas, El año pasado estuve en la jefatura Maule de operaciones, donde tenía que realizar coordinaciones a nivel regional para servicios especiales y prefecturas. Así que la región no es desconocida para mí. Yo ya venía con un desarrollo importante, porque conozco muy bien cómo se encuentra esta región en cuanto a situaciones delictuales”.

 

¿Y cómo se definiría a sí mismo?
“Tengo mi formación, mi sello y personalidad. Generalmente soy súper amigable y cercano. Siempre he pensado que nosotros debemos trabajar con todas las autoridades, en conjunto, porque tenemos la responsabilidad para con la comunidad. Si estamos divididos y caminando por veredas diferentes, quien no recibirá los beneficios es la ciudadanía”.

 

Es decir, usted tenía literalmente camino adelantado como jefe de zona, en un sentido figurativo. ¿Ha sido más fácil adaptarse a estas nuevas responsabilidades?
“Lo principal es que estamos con directrices claras, porque desde hace un año que se viene desarrollando un nuevo modelo de gestión que, además, hemos mejorado con el tiempo, corrigiendo algunas líneas del quehacer interno y externo, porque hemos levantado información de que estamos no cumpliendo algunas metas que se nos han asociado.
Y lo más importante es que estamos haciendo un trabajo permanente con las autoridades, es decir, los prefectos deben coordinarse con los alcaldes, en una labor donde también cada comisario es muy relevante y debe relacionarse con todas las instituciones que tienen responsabilidades en el ámbito de la seguridad ciudadana.
Porque al final nosotros somos el último eslabón en esta cadena de labores ciudadanos. En fecha reciente, el señor Intendente, don Pablo Milad, vino a conocer nuestro trabajo y quedó gratamente sorprendido, porque evidenció todas nuestras plataformas, donde tomamos información y la analizamos, haciendo persecución inteligente. Además hacemos mucha prevención en cada uno de nuestros 114 cuarteles”.

 

¿Y observa usted que las autoridades están dispuestas a recibir esa información y actuar en consecuencia, más aún, cuando cuentan ahora con un sistema georeferenciado que permite revisar en línea la situación delictual de cada barrio el país, así como también aquellos aspectos que fallan en urbanización y equipamiento urbano?
“Nosotros estamos haciendo cada semana un levantamiento de información que nos ha permitido levantar páginas web con antecedentes relevantes para la comunidad. Allí donde vemos que se concentran los delitos es donde haremos nuestro principal esfuerzo. Todo esto para identificar los puntos que explican la percepción ciudadana de alta victimización, temor e inseguridad.
No obstante que somos la cuarta región más poblada del país, no estamos con estándares de otras zonas, por cuanto nos encontramos entre las tres con menos delitos, Eso es súper importante. Y tenemos una labor permanente con los alcaldes, a través de los consejos comunales de seguridad pública. En nuestro sitio web se deja constancia de todos estos lugares donde existen problemas de iluminación, con calles en mala calidad que pueden provocar accidentes, así como lugares que no tienen cierre perimetral y que se prestan para que lleguen personas a drogarse.
Todo eso está detectado e informado y se van revisando sus avances en cada consejo de seguridad pública. Además, allí participan vecinos, organizaciones privadas o públicas, quienes hacen ver sus puntos de vista y exigen soluciones”.

 

¿Cuáles son las directrices del alto mando institucional?
“Lo primero que quiero señalar es que las directrices de Carabineros han sido permanentes, pero hemos ido cambiando algunas, porque somos una de las organizaciones más grandes de Chile que necesita cambiar. Y también, en paralelo, nos hemos tenido que acomodar a cómo va cambiando la sociedad, en ámbitos como la tecnología, los jóvenes y la educación. Para ello, también cambiamos nuestra frase corporativa que, ahora, es ‘más cerca de ti\'.
Así lo viven los carabineros de zonas rurales, motivando a las personas a participar en las juntas de vecinos, porque ahí se resuelven muchos problemas y, además, hay comunicación. Eso es algo que como sociedad hemos ido perdiendo, porque la gente no se conoce con sus vecinos. Queremos que la gente cuide sus espacios públicos, sus entornos y, sobre todo, sus propios domicilios”.

 

¿Cómo se hace realidad eso de que más carabineros en las calles, pensando que hay poco personal para labores administrativas?
“Estamos haciendo una reestructuración de nuestras labores, para que los carabineros tengan una doble carga administrativa, tratando de alcanzar mayor disposición de personal para los servicios en la población. Eso ya lo estamos haciendo y tenemos un número importante de carabineros que trabajan en oficinas, quienes deberán realizar un esfuerzo mayor para cubrir a sus colegas cuando salen a las calles.
Además hay que perfeccionar nuestras plataformas, para que se obtenga más rápido la información, porque el carabinero que sale a la calle necesita saber más rápido la situación que vive ese barrio que le corresponde, para ir a lugares donde realizar prevención.
También queremos mejorar y ampliar nuestras cámaras de seguridad, así como tener más personal para su manipulación. Y lo último, seguir trabajando en materia educativa, llegando mucho a los colegios y a cualquier parte donde nos inviten, activando las brigadas escolares. Es ahí donde tenemos que apuntar”.

 

¿Toda esta labor de integración comunitaria es la vía para recuperar la confianza que se vio fuertemente resentida en la comunidad?
“Yo entiendo muy bien que la gente tenga alguna duda, pero son más de 60 mil carabineros y los que están imputados por el fraude son muy pocos en comparación al total. Queremos reconocer también que a lo mejor no teníamos los controles adecuados y se les entregaron estas responsabilidades a un grupo reducido de personas.
Por un grupo de personas no podemos involucrar a todos los carabineros que está trabajando día a día en las calles y, entre ellos, me considero yo, porque hemos estado desde siempre cuidando de nuestra sociedad y haciendo los mayores esfuerzos para que ellos tengan la mejor seguridad. Es decir, estas personas que hacían los fraudes trabajaban en oficinas, no estaban vinculadas ni tenían esa sensibilidad especial para conmoverse con los problemas que aquejan a las personas. Eso incluye las condiciones en que nuestro personal trabaja en las calles”.

 

¿Y usted cree que la ciudadanía hace esa diferencia?
“Yo creo que sí, porque cuando la gente está con un apremio o necesita información, siempre llama a los carabineros. Ese motivo es por el cual tenemos siempre copado el teléfono 133. Lo claro es que en esta región no existe esa percepción de desconfianza ciudadana hacia Carabineros. La gene siente confianza, porque allí donde ve un carabinero, sabe que habrá más seguridad”.

 

¿Y cuando surgen casos reñidos con la doctrina institucional en materia de probidad se seguirá actuando de manera drástica?
“Lo primero que tengo que señalar es que esta institución está conformada por hombres y mujeres que pueden cometer errores como cualquier integrante de nuestra sociedad. Nosotros estamos normados en todo nuestro accionar y para quien quebrante esas normas, existen actos administrativos que castigan esas actuaciones.
Si es delito, nuestra obligación es dar cuenta a los tribunales, al Ministerio Público o a la fiscalía militar, de acuerdo a lo que esté ocurriendo en ese momento. Es decir, jamás vamos a tapar a alguien diciendo que dejemos las cosas allí, que no hagamos nada o que traslademos a la persona involucrada para cubrirla.
Muy por el contrario, porque las actuaciones que están reñidas con las conductas que debemos tener como carabineros se castigan. Y a veces son tan severas como devincularlos de la institución, lo que conlleva que queden sin un sueldo o amparados por ningún tipo de previsión.
Pero las conductas son siempre personales y no institucionales. Es decir, las conductas que ellos realizan son individuales y jamás la institución las va a amparar. Eso no ha cambiado nunca. Cuando ocurren cosas malas, uno tiene que salir a decir que ese carabinero se equivocó, pero cuando ocurren cosas buenas, también se deben destacar”.

 

¿Qué proyectos se están por terminar e inaugurar este año en materia de infraestructura para Carabineros en la región?
“Esto es un trabajo que viene hace muchos años y donde han tenido un rol importante otros generales que me han precedido en el cargo. Así ya estamos próximos a inaugurar las nuevas comisarías de Teno, Parral y San Clemente. Y en el ámbito de la habitabilidad, tenemos aquí en Talca que estamos reconstruyendo un edificio para el personal soltero que sufrió severos daños durante el terremoto. Pero no es lo único, porque también concluyeron las obras de un centro de salud para nuestro personal, donde los carabineros de toda la región pueden venir a ver sus problemas de salud, junto a sus familias. Estos proyectos se van a inaugurar este año”.

 

¿Y respecto a la llegada de nuevos vehículos para mejorar la seguridad y eficiencia del personal?
“Hemos tenido avances importantes en cuanto a tecnología y ahora llegaron cerca de 30 nuevos vehículos para la región, que serán distribuidas en las prefecturas”.

 

¿Cuál es su mensaje para la comunidad de la región y para los carabineros?
“Para la comunidad, tengo que pedirles que estén muy tranquilos con su institución, porque somos fundamentales para el país y desarrollamos un servicio permanente, tanto para el control del delito como en el ámbito de las catástrofes. Todos los recursos están disponibles para ayudar a la gente. Así que tengan la tranquilidad que los esfuerzos se están haciendo y, siempre que hay un carabinero, hay más seguridad.
Y para nuestros carabineros, decirles que estamos cumpliendo 91 años, con mucha tranquilidad. Este trabajo lo elegimos por vocación de servicio público. Tenemos que dar todos nuestros esfuerzos para la comunidad”.

 

Hernán Espinoza

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