Reos del CCP Talca participan en el viacrucis

La fe en Semana Santa se interna en la cárcel

El Viernes Santo, la Pastoral Carcelaria de la Diócesis de Talca acudió al centro penitenciario para reproducir muros adentro el camino al calvario. Paralelamente, integrantes de la Iglesia evangélica compartieron reflexiones con los reos.

20 Abril   743   Crónica   Marlyn Silva
La fe en Semana Santa se interna en la cárcel

Aquí las estaciones no se cuentan por cuadras de una calle o por pasos dentro de una iglesia. Aquí, en el Centro de Cumplimiento Penitenciario (CCP) Talca, las estaciones del viacrucis se recorren en los patios habitados por internos separados según su peligrosidad. Pero para creyentes que caminan adentro ellos no son más que hermanos en la fe.

Como cada año desde hace décadas, la Pastoral Carcelaria de la Diócesis de Talca entró al principal centro penitenciario de la ciudad para acompañar a los reclusos en el tradicional viacrucis del Viernes Santo. De un sector a otro, algunos reos fueron sumándose a la reflexión de cada parada, compenetrados de lleno en la oración unos y otros pocos más reacios a participar se limitaban a mirar desde lejos la actividad.

Esta vez junto con la Pastoral Carcelaria acudió al recinto el administrador apostólico de la Diócesis de Talca, obispo Galo Fernández. “Para mí -dijo- es muy importante comenzar este Viernes Santo en la cárcel visitando a los internos, teniendo presente a estos hermanos en Cristo que por distintos motivos están viviendo en la cárcel, en un proceso a veces doloroso, de redención y de cambio. Al visitarlos lo hacemos en el espíritu de la fe que nos recuerda que en el preso también está Cristo”.

Con el acercamiento en días de reflexión como la Semana Santa, explicó Fernández, esperan aproximarse de igual forma a todas las personas que atraviesan por distintos tipos de dolor. “El Viernes Santo apunta a eso. No solo a recordar el hecho de la crucifixión y la muerte de nuestro Señor, sino recordar que él sigue sufriendo, padeciendo con nosotros, en el enfermo, en el adulto mayor, en la persona sola, abandonada, en el pobre, en el migrante, el forastero y también en el preso”, reflexionó el obispo.

TRANSFORMACIÓN
Estar privado de libertad, insistió González, debe apuntar a ser un proceso de cambio para el bien del recluso. “Tengo la convicción de que quienes han cometido delitos tienen que ser recluidos en primera instancia sobre todo para prevenir nuevos delitos. Sin embargo, la cárcel tiene que ser un lugar de transformación, de esperanza, no un lugar cruento que de algún modo dañe el corazón o genere males más grandes. Creo que una sociedad se dignifica cuando sabe tratar de tal manera que es capaz de transformar a aquellas personas que por otras heridas tal vez han llegado a cometer delitos”, dijo.

LIBERTAD DE CREENCIAS
Paralelo al viacrucis organizado por la Iglesia católica dentro de la cárcel también se desarrolló una jornada de oración encabezada por integrantes de la Iglesia evangélica, justamente, como parte del libre credo en la comunidad penitenciaria.

“Como Gendarmería de Chile en realidad el Estado no discrimina ninguna religión. Nosotros históricamente hemos tenido Iglesia católica y evangélica trabajando por la reinserción de los internos, porque va más allá de las creencias”, refirió el coronel Alexis Espinoza, jefe del CCP Talca.

En opinión de la autoridad de Gendarmería incluso para quien no profesa ninguna religión el respeto hacia el otro debe primar: “Debemos respetar las creencias. No importa lo que crea el otro con respecto a su Dios. Para ser mejores seres humanos, aunque no creamos, debemos respetar y eso nos hace ser mejores personas. Por eso, acá respetamos todas las creencias y la religión de todos; y dentro de la cárcel increíblemente se forma una armonía muy grande”.

 

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