Reconstrucción tras incendios forestales

La relatividad del tiempo en Santa Olga

Luego de tres meses de la catástrofe, los damnificados encuentran que ha sido lenta la solución definitiva. Sin embargo, es una mezcla de comprensión en los plazos y la angustia de querer recuperar rápidamente la normalidad de sus vidas.

30 Abril 2017   3595   Crónica   Diario El Centro
La relatividad del tiempo en Santa Olga

CONSTITUCIÓN.- Ha pasado poco más de tres meses desde que la Región del Maule, así como otras zonas del país, se viera afectada por la voracidad de las llamas, dejando a su paso la destrucción de centenas de casas, entre ellas, el poblado de Santa Olga que incluye a Los Aromos y Altos de Morán.

Desde ese momento, muchos hitos han transcurrido, desde el nombramiento de un coordinador para la reconstrucción hasta la entrega de la primera casa definitiva emplazada en medio de la nada y con tibios movimientos de tierra.

Si bien son poco más de tres meses el plazo concreto que ha transcurrido, claramente la relatividad del tiempo hace que cada uno de los involucrados mire con perspectiva distinta y, por ende, evalúe de manera dispar el proceso de reconstrucción.

Si uno arriba durante una mañana cualquiera a Santa Olga, seguramente los recibe un grupo de mujeres que son parte de un programa especial de trabajo, en el cual laboran por media jornada y se les cancela medio sueldo mínimo. Llevan dos meses limpiando los sectores donde vivían antes de la catástrofe, restándoles un mes para que termine ese programa sin saber aún si será renovado.

Son estas mujeres las que van retratando lo que viven a diario y las preocupaciones que les impuso a la fuerza la naturaleza.

“Hace dos meses que tengo firmados los papeles y hasta el día de hoy no me han botado los muros. Nos dijeron que comenzarían a trabajar en los terrenos que están despejados pero no se ve nada y nosotros lo único que queremos son nuestras casas (…) Yo soy propietaria, pero no sabemos si vamos a quedar para el principio o para el último”, explicó Olga Varas, damnificada de Los Aromos.

Es que la situación de las personas afectadas tiende cada vez más a ser angustiante, considerando la proximidad del invierno.

Y es en Los Aromos donde se siente más la preocupación de los afectados. Restos de viviendas sin demoler, escasa presencia de máquinas trabajando y el pasar de los días sin trabajos más concretos de levantamiento de una vivienda definitiva, tienen en condición deprimida a las personas damnificadas. Un caldo de cultivo que alimenta las ganas de protesta y manifestaciones más visibles en el camino, como las que ya han comenzado a verse.

 

ATENCIÓN

En medio del terreno se habilitaron unos contenedores con un letrero del Serviu, indicador que allí dicho servicio atiende los requerimientos de la gente del sector. Efectivamente se atiende algunas consultas pero los trámites tienen que ser hechos casi obligatoriamente en las oficinas del Serviu en Constitución, siendo imperativo que los afectados tengan que desplazarse 20 kilómetros para firmar o hacer entrega de algún documento.

“Esos contenedores estaban ahí para ir a firmar para la demolición, pero ahora ya no atiende nadie ahí. Hay que ir a Constitución”, cuenta una de las mujeres afectadas.

Quizás por un malentendido, una persona de avanzada edad se encontraba esperando que lo atiendan, argumentando que había sido citado para firmar para que demuelan lo poco que quedó en pie de lo que era su vivienda en Los Aromos.

“Está muy atrasado pero dicen las autoridades que no pueden ir más rápido porque dicen que van a hacer Santa Olga con todo el reglamento de pueblo grande, con veredas y todo eso y por eso no puede ir más rápido”, dijo Luis Núñez, un habitante de 78 años.

 

COMPRENSIÓN

La reflexión final de esta persona refleja que en el grueso del problema se comprende que hay un proceso que tomará un ritmo un tanto más demoroso del que la urgencia personal demanda.

Así también lo expresó María Cabello, otra afectada del sector Los Aromos. “Entiendo que se pueda demorar porque en tres meses es difícil que esté todo listo porque, en la realidad, seis a ocho meses se puede demorar un trámite en una postulación, pero acá en lo que es trámite, encuentro que ha ido rápido. En la construcción aún estamos lento”, comentó.

En algo discrepa Elisabeth Navarrete, quien si bien asiente que la solución toma un tiempo razonable, dice que se trata de una emergencia y catástrofe, lo que debería hacer que se simplifiquen los trámites administrativos para avanzar en la solución definitiva.

 

Claudio Rojas

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