General Javier Iturriaga analiza emergencia por incendios forestales:

“Las emergencias no son números, ni estadísticas, son personas que tienen rostro”

Junto con mostrarse satisfecho con la labor realizada, el uniformado destacó que “sin el Gobierno, las fuerzas de orden y la comunidad, el control del fuego no hubiese sido posible”

05 Marzo 2017   59482   Crónica   Diario El Centro
“Las emergencias no son números, ni estadísticas, son personas que tienen rostro”

TALCA.- El 20 de enero se estableció el Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe para la Región del Maule, debido a los peores incendios forestales que se conozcan en la historia del país y, con ello, la designación del general de Brigada, Javier Iturriaga del Campo, como jefe de la Defensa Nacional en la Zona.

Una designación que hizo que el Magíster en Ciencias Militares con mención en Planificación y Gestión Estratégica en la Academia de Guerra del Ejército, tomará inmediata posesión del mando en el Regimiento de Infantería N°16 de Talca, lugar donde se concentró el centro de operaciones, que logró coordinar, junto a las fuerzas de orden, el Gobierno, el Municipio de Constitución y, por cierto, la comunidad, la evacuación del pueblo de Santa Olga, el que sucumbió ante la tormenta de fuego sin dejar víctimas fatales.

Una misión para el general, como es llamado por todos quienes han tenido que vincularse con el reservado, pero ejecutivo uniformado, quien con voz de mando y pocas palabras, estableció orden y contención en la localidad de Santa Olga, logrando el trabajo conjunto de despeje de escombros en 18 horas y la instalación de un recordado y bien llamado campamento humanitario.

A un mes de finalizada la emergencia, con el sector de Catillo, Parral, como última acción controlada, Javier Iturriaga del Campo resume en solo una frase su experiencia en el Maule: “Sin el Gobierno, las fuerzas de orden y la comunidad, el control del fuego no hubiese sido posible”.

 

¿Qué le pasa al ver por primera vez el pueblo de Santa Olga bajo las cenizas?

“Desde el día anterior teníamos conciencia que el fuego iba a llegar al pueblo de Santa Olga y Los Aromos, entonces se resolvió ejecutar una evacuación voluntaria preventiva, y para controlar esa situación, me dirigí a la zona y pude conocer el lugar antes que fuera arrasado por las llamas.

Durante ese día 25 de enero, estuvimos presente durante el combate al incendio, conocimos el fatal accidente del bombero Hernán Avilés y nos mantuvimos en la zona hasta que fue necesario disponer la evacuación obligatoria por el avance del incendio.

Volvimos en la madrugada del 26 de enero y el espectáculo fue dantesco, irreal, con una carga emocional muy grande al sentir el drama humano que dejó esta catástrofe. Pero al mismo tiempo, sentí una satisfacción al verificar el actuar de los hombres y mujeres bajo mi mando, en controlar la evacuación y ayudar a las personas en salvar sus vidas, nuestra prioridad en la emergencia, lo que sin el Gobierno, las fuerzas de orden y la comunidad  no hubiese sido posible, siento que hicimos un gran esfuerzo y la gente cooperó de manera excelente. Comprendieron la gravedad del asunto y ayudaron a una evacuación ordenada y total”.

 

¿Cómo se disponen para el combate contra los incendios forestales?

“Las unidades militares tienen capacidades que ponen a disposición de la ciudadanía en estos casos. Por una parte, contamos con unidades que realizan tareas de patrullaje, evacuaciones, y fundamentalmente, apoyo humanitario.

Hay otras unidades menores que corresponden a las Brigadas Forestales, o Brifes, y son grupos de 21 hombres que han sido preparados por Conaf y apoyan el trabajo de los brigadistas profesionales, en 2ª línea del combate al incendio”.

 

¿La ciudadanía generó algún tipo de inconveniente o desorden que debieron manejar?

“Durante todo el período que duró la emergencia de los incendios forestales, nunca tuve un reporte negativo respecto del comportamiento de la gente, o alguna situación delictual derivada de la emergencia. Solo se han reportado delitos menores, comunes, que no tienen relación con la emergencia”.

 

¿La intervención militar provocó malestar en la ciudadanía?

“La verdad es que estoy muy satisfecho por el actuar de los casi dos mil hombres y mujeres del Ejército que fueron desplegados en la región y participaron directamente en la emergencia, cumpliendo tareas diversas en apoyo a la gente afectada. Fueron mil 880 hombres y mujeres, de todos los grados, que cumplieron sus tareas con total profesionalismo y un gran sentido humano, comprendieron el drama de los afectados, y fueron capaces de ayudarlos con empatía.

No he sabido de ningún reclamo, por el contrario, he recibido solo reportes positivos y felicitaciones por parte de las autoridades locales, y espontáneamente por la gente cuando tenemos contacto en los patrullajes. En todas las reuniones de los comités de emergencia comunales, los alcaldes, delegados comunales y todas las personas manifestaban su total complacencia por nuestra presencia y solicitaban que se mantuviera, por el sentido de protección y tranquilidad que transmite la presencia militar.

Ha sido muy gratificante saber que nuestros soldados se han desempeñado conforme a los valores y códigos de conducta permanentes, que vivimos en nuestra profesión”.

 

CAMPAMENTO DE SANTA OLGA

El campamento militar en Santa Olga fue inédito…

“El campamento militar desplegado en Santa Olga fue adquirido producto de las experiencias, luego de los aluviones en la Región de Atacama el año 2015. Esta fue la primera vez que era utilizado y el Ejército lo puso a disposición de la gente para la fase inicial de la tragedia, conocida como “contención”, con el fin de otorgar un poco de dignidad y humanidad a lo que estaban viviendo las familias afectadas.

Fue una experiencia positiva, de gran utilidad y habiendo pasado a la etapa de reconstrucción del pueblo, fue retirado para que esté en condiciones de apoyar otra emergencia en el futuro”.

 

Le tocó convivir bastante con los medios de comunicación, ¿qué tal esa relación?

“Entiendo perfectamente la necesidad de comunicar, por lo tanto, los medios de comunicación son nuestros aliados en una emergencia, a través de ellos se entregan actualizaciones, lo que permite alertar o calmar, según se requiera, a la población. Son un medio necesario, son útiles y profesionales. No tengo conocimiento de alguna situación complicada, al contrario, agradecer su disposición y apoyo en esta emergencia”.

 

Lo de Catillo, ¿generó o revivió fantasmas como el de Santa Olga?

“Por supuesto que el incendio en la zona de Catillo generó mucha ansiedad, nadie quería repetir otra tragedia. Coordinamos todos los recursos regionales y atacamos la emergencia entre todos, con rapidez y energía, logrando controlar el fuego y sufriendo una pérdida menor de bienes de las personas”.

 

Finalmente, ¿cuál es el mensaje y aprendizaje que le dejó esta misión?

“Todas las emergencias son diferentes, ya estuve para el terremoto del 27/F en Constitución, así que volver al Maule fue gratificante, aunque haya sido para otra catástrofe.

Las emergencias deben ser comprendidas en su fase inicial, para gestionar los recursos y coordinar su empleo, no podemos enfrentar una emergencia con una lista de chequeo, es necesario poner cerebro en el análisis inicial.

Otra experiencia es confiar en las Instituciones y organismos regionales, a veces, existe la tendencia por controlar o coordinar las cosas desde un nivel central. Confiar en las personas que están a cargo de la emergencia.

Las emergencias no son números, ni estadísticas, son personas que tienen rostro y sufren los efectos de la emergencia, por lo tanto, centrarnos más en ellos y luego buscar lecciones o números para la historia.

Luego de varias experiencias similares, apreciar cómo hemos ido aprendiendo en el manejo de catástrofes, cómo las autoridades locales (comunales) se involucran cada vez más, cómo la ciudadanía se mantiene alerta e informada, y finalmente, cómo aprovechamos las tragedias en oportunidades, para mejorar y cambiar la vida de las personas que fueron afectadas”.

Mayor tensión

¿Cuál fue el momento de mayor tensión vivido durante los incendios?

“Teniendo como prioridad el proteger la vida humana, sin duda que los momentos de mayor tensión se produjeron entre los días del 24 al 27 de enero, porque las condiciones atmosféricas alcanzaron su mayor peligrosidad, los incendios su mayor energía y avance y fundamentalmente, porque implicó una situación de peligro simultáneo en muchos pueblos y villorrios.

Esta simultaneidad en la emergencia, es lo que complicó, porque siempre los recursos disponibles son limitados y la posibilidad de perder vidas humanas era muy alta. Se requieren evacuaciones masivas simultáneas, hablamos de pueblos sobre dos mil personas, habilitación de albergues, control del tránsito, patrullaje en los pueblos abandonados para evitar delitos, es decir, una coordinación de muchas instituciones y organismos estatales y privados, mientras los incendios avanzan y siguen amenazando peligrosamente otros pueblos”.

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