Por destrucción del Cristo de Gratitud Nacional

Obispo de Talca: “Las personas que hicieron eso… no fueron educadas por nadie”

Horacio Valenzuela señaló que ayer en todas las parroquias de la Diócesis se reflexionó durante algunos minutos, por la ofensa que recibió “la imagen del Señor, que es lo más sagrado y venerado que tenemos”

13 Junio 2016   4078   Crónica   Diario El Centro
Obispo de Talca: “Las personas que hicieron eso… no fueron educadas por nadie”

TALCA.- La destrucción del Cristo de la iglesia de La Gratitud Nacional en Santiago por parte de sujetos encapuchados, en el marco de una marcha de la Confech (Confederación de Estudiantes de Chile) por demandas en materia de Educación, causó transversal rechazo hace cuatro días, pero aún hoy sigue generando impacto por la crueldad de la acción, por lo que el obispo de Talca, Horacio Valenzuela, se sumó la crítica de la falta de valores que están viviendo algunas familias en la sociedad.

“En todas las misas se hizo un acto de reparación por el hecho. Lo que uno ve en esto es que el mal de fondo está en la familia porque las personas que hicieron eso no fueron educadas por nadie. Seguramente en la casa, nadie rezó con ellos, nadie les dijo que había que respetar la fe de otras personas, que hay que respetar los signos sagrados, que aunque uno no estuviera de acuerdo hay que respetar. El mal está en la educación de los hogares, son personas que no han recibido valores profundos”, indicó el obispo.

 

PROBLEMA A TRATAR

Valenzuela agregó que “sin valores profundos, nos destruimos unos a otros. Esto requeriría que todos los actores de todos los sectores, se sienten a pensar bien esto que está pasando porque en el fondo se trata de cómo hacer país. Por ejemplo, cómo pueden hacer ellos familia si tengo una casa pequeña, donde no caben los hijos, entonces tengo un hijo, porque dos sale muy caro, no se pueden educar, y la mamá y el papá salen a trabajar, entonces al hijo no lo cuida nadie y no se educan. Entonces, hay que hacer una reformulación de la manera de cómo estamos haciendo la sociedad, para qué, para que podamos formar una familia con valores”.

Agregó tajante, “si la sociedad que estamos formando no es posible una familia, es una sociedad que está condenada y no tiene futuro.  Entonces hay que reformular los horarios de trabajo, las viviendas, los salarios, la seguridad, la educación, todo tenemos que mirarlo de modo que sea funcional a la familia”.

Para el sacerdote no cabe duda que la libertad de expresión, es algo fundamental, pero “antes que la libertad de expresión está la libertad religiosa, donde yo tengo mi libertad para creer y vivir lo que yo creo porque es el nivel más profundo del alma humana. Si no tengo esa libertad, soy cautivo y esa es una persona que tiene que violentarse, de cualquier modo quiere expresar su sentido de trascendencia”.