Manuel Antonio Garretón:

“Se utiliza la corrupción como pretexto para una posición de no querer participar”

El sociólogo y Premio Nacional de Humanidades advierte además que los movimientos sociales que no se allanan a negociar con los partidos políticos se condenan al fracaso.

07 Abril   501   Crónica   Daniela Bueno
“Se utiliza la corrupción como pretexto para una posición de no querer participar”

La política y su relación con la ciudadanía es un tema que ha profundizado el sociólogo Manuel Antonio Garretón en el último tiempo, principalmente a partir de su participación en el libro “La gran ruptura: institucionalidad política y actores sociales en el Chile del siglo XXI” (2018), del cual fue coordinador.
El día de ayer el Premio Nacional de Humanidades 2007 llegó hasta la Región del Maule para realizar la charla “Democracia y Ciudadanía en el Chile neoliberal” en la Universidad Católica del Maule, en el marco de la inauguración del año académico del magíster en Ética y formación ciudadana de esa casa de estudios.


En temas como corrupción, participación ciudadana, y también familia, el polítólogo identificado con el Partido Socialista dio su opinión a diario El Centro.


¿Qué reflexión le deja el resurgimiento del tema del financiamiento ilegal de la política a través del juicio del ex senador Jaime Orpis y el sobreseimiento de Pablo Longueira?
“El hecho que se dijera que así se hacían las cosas no significa que las cosas fueran buenas, y en ese sentido yo creo que muchos hechos que pueden ser calificados de corrupción no eran delito. Actualmente en los delitos tributarios si Impuestos Internos no se querella, el Ministerio Público no puede hacerlo. Entonces yo creo que ese es un gran error y es una defensa de un modo de ser que hoy día no se considera bueno. Entonces es cuestión de simplemente no poner la traba que sea Impuestos Internos el que tiene que poner la querella, y que pueda hacerlo el Ministerio Público”.


¿Cree que es complejo que la opinión pública entienda que haya sobreseimiento como el de Pablo Longueira?
“Claro que sí. Lo que pasa es que cuando se comenzó a generalizar se produjo cierta conmoción e impuestos internos no sé por qué decisión se asustó, y no siguió con ello. Y se acaba de sobreseer a Pablo Longueira por esas razones y creo que eso es muy grave, no puede decir que ante hechos sobre los cuales existe hoy día un juicio de la opinión pública, simplemente lo que se debiera hacer es suprimir, y eso no es romper la irretroactividad de la ley”.

 

¿Esos temas no amplían aún más esa eran ruptura entre ciudadanos y política de la que hablaba el libro del que fue coordinador?
“Tengo la impresión de que todos los procesos que tienen que ver con temas de corrupción por supuesto que agrandan la ruptura entre los políticos, los partidos políticos, la política; y la sociedad. Pero también hay que tener en cuenta que muchas veces se utiliza el tema de la corrupción -que sí existe y que sí creo que habría que castigar, y más rápido- como pretexto para una posición de no querer participar, por una decisión ya tomada. Entonces me toca de repente conversar con gente y jóvenes que dicen ‘no los políticos son todos unos corruptos\\', y si uno le pregunta por el nombre de los diputados de su Distrito -que se supone son corruptos- no lo saben. ¿Entonces como saben que son corruptos si no conocen ni siquiera sus nombres? Entonces lo que quiero decir es que, si bien la corrupción existe todavía, y mucha impunidad, no se trata que estemos frente a una ciudadanía que en vista de la corrupción decida no participar. La ciudadanía no fue a votar cuánto se estableció el voto voluntario no porque hubiera corrupción -porque no se sabía todavía si había corrupción o no- pero le echó la culpa a la corrupción de algo que es culpa de ellos, que es la no participación. Es una ciudadanía que muchas veces persigue sus propios intereses, es individualista”.

 

¿Qué papel cumplen las movilizaciones sociales en este panorama?
“Es evidente que las movilizaciones sociales que recogían demandas individuales y que planteaban una transformación de la sociedad han tenido enorme impacto. Las movilizaciones del 2011 - 2012 cambiaron el clima político del país, los temas del debate, la agenda programática de los partidos. De hecho, el programa de Michelle Bachelet es un programa que se nutre estrictamente las demandas de las movilizaciones del 2011 - 2012. A veces ocurre también que lo que plantean las movilizaciones puede cambiar el clima, los temas del debate, y hasta quizás la agenda; pero no pueden ser sin los que las realizan; y muchas veces los movimientos sociales no entienden que las cosas que ellos plantean van a realizarse necesariamente por los partidos políticos o actores políticos con los cuales hay que conversar, negociar, discutir. Cuando desde un movimiento dicen ‘aquí no entra ningún político, no discutimos con ningún partido político\\' se condenan el fracaso”.

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