Otra hazaña a los registros

Talquinos cumplieron con la odisea de escalar el Volcán Chimborazo de Ecuador

Carlos Bravo, Diego Soza, Victor Castro y Nicolle Gajardo lograron otra meta que tenían, que era hacer cumbre en los 6 mil 263 metros a nivel del mar, el punto más cercano al sol, como es conocida esa zona ecuatoriana

04 Agosto   588   Deportes   Diario El Centro
Talquinos cumplieron con la odisea de escalar el Volcán Chimborazo de Ecuador

Los deportistas que se dedican al andinismo, en cada de sus pruebas ponen en riesgo sus vidas. En todo caso, los exponentes que les apasiona esta disciplina, nacen con la capacidad y con el ímpetu de realizar una y otra odisea, pese al peligro que conlleva hacer cumbre.

 
Estas excursiones pasan a ser un desafío mayor para los montañistas. En la región hay un grupo importante de créditos, quienes cada cierto tiempo se colocan metas, no solamente en la zona y el país, sino que también en otros puntos del planeta.

 
La última gran hazaña fue escalar el Volcán Chimborazo de Ecuador, ubicado a 6 mil 263 metros a nivel del mar, el punto más cercano al sol, como es conocida esa zona ecuatoriana.

 
El equipo estuvo compuesto por dos talquinos Carlos Bravo Amaya y Diego Soza Garrido, más Victor Castro González y Nicolle Gajardo Salazar, quienes actualmente viven en Puerto Aysén.

 

RECORRIDO
Este grupo de aficionados viajó específicamente a la ciudad de Quito, emplazada a 2 mil 850 metros de altura. Desde ese lugar comenzó la travesía, la que tenía diferentes objetivos, partiendo por el Rucu Pichincha, que cuenta con una altura de 4 mil 698 metros de altura. Se trata de un volcán extinto y el más cercano a Quito.

 
La segunda meta fue llegar al Cotopaxi, que es un estratovolcán activo, con una elevación de 5 mil 897 metros de altura, siendo el segundo volcán activo más alto de Ecuador y más alto del mundo (tras el Ojos del Salado de Chile, con 6 mil 891 metros de altura) y está situado a 50 kilómetros al sur de Quito.

 
Mientras que el último objetivo era el Chimborazo, que es la montaña más alta en Ecuador, situada junto a la ciudad de Riobamba, a 150 kilómetros al suroeste de la capital ecuatoriana, con una altitud de 6 mil 263 metros de altura y el punto más alejado del centro de la tierra, superando en más de dos kilómetros a la montaña de mayor altitud sobre el nivel del mar, el Everest.



PROEZA
Respecto a lo que fue esta nueva proeza, el talquino Carlos Bravo Amaya contó que en primera instancia “nos encontramos con la burocracia que para intentar ascender, de manera independiente, sin guías de montaña, el Volcán Cotopaxi y Chimborazo teníamos que realizar una solicitud formal al Ministerio del Ambiente de Ecuador, lo que nos tuvo complicados hasta última hora, esperando la confirmación de acceso, debido a que normalmente estas peticiones se realizan dos semanas antes de la fecha de ascensión, por la cantidad de turistas que ingresan a sus parques”.

 
Además, el montañista maulino, dijo: “La otra sorpresa que encontramos y, no menos importante, fue el clima subtropical de tierras altas, el cual nos trajo considerables complicaciones en nuestras ascensiones, al no poder predecir de manera correcta cuando estarían las mejores condiciones para ir a la montaña, las cuales cambiaban constantemente, con fuertes vientos, bajas temperaturas y disminución de la visibilidad. Por lo tanto, es importante considerar más días de montaña, en caso de que el tiempo no acompañe y así poder realizar un par de intentos y poder subir a las cumbres”.

 

PERIPLO
Según comentó el otro oriundo de la capital regional del Maule, Diego Soza Garrido, este periplo lo venían preparando hace nueve años. “Más allá de poder concretar un sueño deportivo, con todo el sacrificio que implica su preparación, engloba otras cosas, como conocer otras culturas, compartir con la gente local, aprender de sus tradiciones y simplemente disfrutar de otros parajes que nos entregan las montañas. El camino que se recorre para alcanzar una cima es lo lindo de este deporte”, dijo.

 
Sumado a eso, Carlos Bravo Amaya se refirió a lo que les dejó esta nueva experiencia, señalando: “Aprendimos bastante de cómo desenvolvernos en este país, cómo acceder a sus montañas (más información en www.cordadaperseverantes.blogspot.com), sobre su inestable clima, pero lo más importante es que seguimos aprendiendo y disfrutando de estos viajes como antes y nos incentiva a retomar proyectos pendientes y vemos nacer otros. Siempre es bueno agradecer a quienes nos apoyan como nuestras familias, amigos, Andesgear, al Club Deportivo Paneles Teno y al Club de Montaña Nevados de Aysén”.

 
Por último, sostuvo: “Después de viajes como estos, con grandes amigos y montañas visitadas, la imaginación da para mucho, pero al corto plazo, queremos realizar un ascenso en esquí a alguna de las montañas clásicas de la región: Descabezado Grande, Cerro Azul y/o Volcán San Pedro. Y, a largo plazo, empieza a tomar más fuerza realizar un viaje al Himalaya, a intentar una montaña de más de 8 mil metros”.

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