Tras quedarse sin clientes en el del mercado nacional

Cierra sus puertas Curtiembre Talca centenaria industria manufacturera

La entidad fue victima de las nuevas tendencias a nivel mundial que están marcando un antes y un después en la industria del calzado.

18 Marzo   5792   Economía   Michel Hechavarria
Cierra sus puertas Curtiembre Talca centenaria industria manufacturera

Victima del “efecto dominó” provocado por el cambio de preferencias en los consumidores en cuanto a la compra de calzado, la reconocida empresa Curtiembre Talca S.A. -con más de 150 años de existencia- cerrará sus puertas a fines del presente mes de marzo, tras quedarse sin clientes en el mercado nacional que demanden la materia prima que se produce en esta industria manufacturera.


“El concepto del consumidor en Chile -en general- cambió. Hoy en día de diez personas, siete andan con zapatillas o zapatos sport de tela o sintéticos. Por supuesto, esos zapatos son los que vienen importados”, afirmó Hugo Valdés, jefe de esta planta de producción, explicando el proceso que llevó a prescindir del cuero natural para estos productos.


A este cambio de preferencias en cuanto a lo estético, se suma el que este calzado de “moda” es vendido a precios más convenientes para los consumidores. Y también a pesar del creciente consumo de carteras y bolsos por parte de las mujeres, ocurrió algo muy similar en cuanto por la masificación del uso del plástico.

 

“BUENOS TIEMPOS”
En tiempos de bonanza económica, Curtiembre Talca llegó a surtir de materia prima a todos los fabricantes de calzados del país, contando entre ellos a empresas como Albano, Jarman, Cardinales, Hush Puppies, Calzarte y Guante. Pero todo cambió con el cierre paulatino de estas compañías, justamente debido a la importación de productos similares a menor precio, los cuales provienen del Asia Pacífico.


“En los buenos tiempos de la Curtiembre había clientes que ni siquiera nosotros atendíamos, porque no teníamos capacidad. Guante para nosotros representaba el 40% de la producción, mientras Albano demandaba cerca de un 10%. Pero esos clientes ya no existen. Hoy día la manufactura de calzado de cuero se convirtió en pequeños talleres. Esta fábrica no está orientada para ese tipo de talleres”, dijo Valdés.


La centenaria empresa talquina llegó a tener cerca de cien trabajadores de forma directa en sus líneas de producción, llegando a producir unos 16 mil metros cuadrado de cuero. Con el tiempo, esta cifra se redujo con el tiempo hasta tres mil, debido a la poca demanda de esta materia prima. Actualmente al interior de la fábrica se encuentran trabajando apenas una veintena de personas, quienes están terminando los últimos compromisos contractuales de la empresa, ya que cerrará sus contratos a finales de mes, como culminación de un proceso que comenzó gradualmente a finales del año pasado, señaló el jefe de planta.

 

POSIBLE CLÍNICA
El terreno donde la fábrica se encuentra en la actualidad ya fue vendido, por cuanto se trata de un espacio muy bien ubicado y cercano a la Plaza Abate Molina. Así algunos vecinos rumorean sobre el creciente interés de una importante clínica de la región, ya que oficialmente se mantiene reserva en cuanto al comprador.


Al respecto, José Faundez, tras 42 años de trabajo al interior de la curtiembre, lamentó esta situación provocada por la crisis que ha golpeado tras el cierre de diversas empresas. “Después de tanto tiempo trabajando acá, con muchos años invertidos en esta empresa, vemos cómo ha optado por cerrar”, lamentó.


Faúndez, también dirigente sindical del gremio que afiliaba a los trabajadores de esta industria manufacturera, confirmó que todos los obreros desvinculados fueron finiquitados. Tanto él como sus compañeros deben resignarse y buscar otros horizontes.


REACCIONES
Por su parte, para las personas que viven en la zona colindante a la Curtiembre Talca S.A., existen opiniones divididas, pues aunque todos lamentan la perdida de los empleos, muchos se alegran porque no tendrán que sufrir los malos olores que supuestamente provenían del proceso productivo, mientras que otros consideraban a la empresa como un buen vecino que daba movimiento al barrio.


Tal es el caso de Ricardo Saavedra, quien desde su infancia ha convivido con la Curtiembre, contigua prácticamente a su casa. Dijo sentir añoranza por el silbato que marcaba los horarios de la jornada laboral en la mañana y en la tarde, en una mezcla de sentimientos encontrados por lo que representaba esta empresa.


Sin embargo, María Teresa Pérez, dijo celebrar el hecho que el término de la producción significará el fin de los olores nauseabundos que empañaban el barrio, principalmente, durante los fines de semana, haciendo imposible llevar a los niños a jugar a la Plaza Abate Molina. En todo caso, la empresa realizó mejoras en su proceso productivo para mitigar estos efectos en el medio ambiente.