Viernes, 19 de Julio de 2019

EDITORIAL

Prevención del VIH

ONUSIDA explica que hay tres razones, estrechamente relacionadas, que parecen estar detrás del fracaso de la puesta en marcha de programas efectivos a escala.

Fecha: 19 de Julio 2019

Con una tasa de nuevos contagios que lidera en América Latina, Chile destaca tristemente en el informe anual global del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA), presentado en Sudáfrica con datos actualizados hasta el 2018.


La tasa de nuevos contagios creció un 34% en el país, lo que generó reacciones en el ámbito de salud, con declaraciones que, una vez más, terminan desviando la atención en lo fundamental que es la prevención del contagio del virus.


Porque bien lo señala la propia ONUSIDA: “Ningún método o enfoque de prevención puede poner fin a la epidemia de VIH por sí solo. Diversos métodos e intervenciones han demostrado su efectividad a la hora de reducir el riesgo de infección por el VIH y aumentar la protección ante el mismo, incluyendo los preservativos masculinos y femeninos, el uso de medicamentos antirretrovíricos como profilaxis previa a la exposición (PPrE), la circuncisión médica masculina voluntaria (CMMV), las intervenciones para cambiar las conductas en aras de reducir el número de parejas sexuales, el uso de agujas y jeringas esterilizadas, la terapia de sustitución de opiáceos (por ejemplo, con metadona) y el tratamiento de las personas que viven con el VIH para reducir la carga vírica y evitar la transmisión”.
Sin embargo, más allá de la descripción que hace el organismo, las nuevas infecciones entre adultos de todo el mundo no han descendido lo suficiente. De ahí que ONUSIDA explica que hay tres razones, estrechamente relacionadas, que parecen estar detrás del fracaso de la puesta en marcha de programas efectivos a escala. Uno de ellos es la falta de compromiso político y, como resultado, la insuficiencia de las inversiones; en segundo lugar, las reticencias a abordar temas delicados relacionados con las necesidades y los derechos sexuales y reproductivos de los jóvenes y de los grupos de población clave, así como con la reducción del daño; y, tercero, la ausencia de una puesta en marcha de la prevención sistemática, incluso allí donde el entorno político lo permite. Haciendo un poco de análisis, pareciera que en Chile tenemos, en parte, las tres razones.


En la edición de ayer de nuestro medio de comunicación, dimos cuenta que, tan solo en lo que va del año, se han registrado 114 nuevos contagios, una suma que podría sobrepasar a los índices de años anteriores. En la actualidad, una de las medidas adoptadas es la aplicación de test rápidos de VIH, especialmente, en grupos etareos jóvenes.
Se requiere, eso sí, un compromiso mayor porque estamos hablando de una epidemia que va en aumento en nuestro país y donde frases “fetiches” no colaboran a solucionar el fondo del problema.