Adiós a las bolsas plásticas

Si la medida es más cara, es netamente el costo que debemos pagar por tratar de enmendar décadas de acción inconsciente.

01 Febrero   6   Editorial   Gustavo Alvarado

Poco queda para que las bolsas plásticas comiencen su retirada del comercio. A partir de este domingo, 3 de febrero, los supermercados y grandes tiendas dejarán de entregarlas a los clientes.
Desde ese día, el gran comercio del país debe acatar la ley 21.100 que fue publicada en el Diario Oficial el pasado 3 de agosto, normativa que otorgaba un plazo de seis meses al gran comercio para adecuarse a la prohibición.
Sin embargo, desde la Asociación de Bolsas Reutilizables (ABR) y algunas municipalidades del país, levantaron la voz con preocupación por lo que consideran “errores técnicos” que la nueva normativa evidencia. Así al menos lo dio a conocer la vocera de ABR, quien señaló que existen cuatro puntos en la nueva implementación que son elementales de abordar: la reutilización efectiva de las bolsas con foco en la sustentabilidad; el excesivo costo de las opciones permitidas; la efectiva fiscalización; y, la evidencia internacional avalada por la Unión Europea, que respalda el uso de bolsas reutilizables de TNT y no las de un solo uso.
Está claro que esta ley nació con el espíritu de contribuir a la protección del medio ambiente en el país. No obstante, desde la ABR señalan que las bolsas aceptadas serían las de papel, que siguen siendo desechables y su fabricación tiene alto impacto en el medio ambiente. Además, otra alternativa serían las bolsas cien por ciento algodón, pero las que tendrían un alto costo para el cliente (entre dos mil pesos y cinco mil pesos cada una).
La misma organización hizo una estimación práctica en un año de uso de bolsas de papel, lo que tendría un costo de 52 mil pesos; mientras que las de algodón tienen el problema de la escasez de materia prima a nivel mundial para su fabricación y su imposibilidad de reciclarse en el país al finalizar su vida útil.
El argumento de la Asociación de Bolsas Reutilizables concluye en que sería más conveniente usar aquellas que son hechas con materia prima plástica, siendo éstas la alternativa más sustentable y económica, ya que están pensadas para ser usadas en promedio más de 125 veces.
El tema es que lo que se pretende es sacar de circulación el plástico. Si nos vamos al argumento meramente económico, es precisamente ese factor el que ha llevado a usar elementos que han terminado siendo dañinos para el medio ambiente. Si la medida es más cara, es netamente el costo que debemos pagar por tratar de enmendar décadas de acción inconsciente.