Adiós al ex Club de la Unión

Las opiniones se dividieron entre quienes estimaban que por las condiciones en las que quedó el recinto, por un tema de seguridad el camino de la demolición era algo “casi inevitable”, versus quienes a su juicio, piensan que se “pudo haber hecho algo más”

27 Septiembre 2016   3   Editorial   Gustavo Alvarado

Bajo la atenta mirada de cientos de personas, maquinaria pesada procedió a demoler el edificio que por décadas acogió al ex Club de la Unión, centenario recinto ubicado frente a la Plaza de Armas de Curicó, uno de los pocos inmuebles “protegidos” por el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) que aún permanecía en pie tras el terremoto del 2010.

Fue precisamente aquel movimiento, sumado a un incendio acaecido en junio de 2015, que dejó a dicha infraestructura con importantes daños, lo que motivó al municipio a emitir un decreto de demolición, el cual el pasado viernes se hizo efectivo.

Cabe recordar que por encontrarse en el contorno de la Plaza de Armas, área calificada como “Zona Típica”, el edificio estaba bajo la tutela del CMN, por lo que cualquier proyecto destinado a su recuperación, al menos en su fachada, requería necesariamente el visto bueno de dicho organismo.

 Tras el terremoto de 2010, pasó a manos de su actual dueño (el empresario Camilo Frías), quien si bien intentó restaurarlo, cada una de las propuestas que presentó ante el CMN fueron rechazadas debido a diversas observaciones.

Llevando a cabo una revisión respecto a los comentarios que surgieron sobre el tema y que fueron plasmados en distintas plataformas ligadas a redes sociales, en lo general, las opiniones se dividieron entre quienes estimaban que por las condiciones en las que quedó el recinto, por un tema de seguridad el camino de la demolición era algo “casi inevitable”, versus quienes a su juicio, piensan que se “pudo haber hecho algo más”.

Tomando en cuenta que el fallo que respaldó el decreto de demolición que emitió la municipalidad curicana fue “dividido”, y que tras lo determinado por la Corte de Apelaciones de Talca, el propietario del inmueble desistió de recurrir a una instancia mayor, como la Corte Suprema, el segundo punto señalado toma mayor peso.

Junto a ello, otra de las incógnitas que quedó sin resolver dice relación sobre el origen del incendio, a lo menos confuso, que vino a “echar por tierra” quizás la última esperanza que existía de una hipotética refacción, siniestro que incluso motivó al propio municipio a ingresar una querella en contra de quienes resultaran responsables.

Como un acto puro de nostalgia, varios de quienes fueron testigos del proceso de demolición decidieron “respaldar” dicho momento, ya sea grabando videos, a través de celulares o bien tomando fotografías. Otros prefirieron quedarse con una imagen en sus cabezas, el único lugar donde aquel recinto permanecerá intacto.