Agresiones a equipos de salud

En las salas de espera se vive tensión, pues quienes esperan para ser atendidos muchas veces deben soportar largas horas de espera ya que los pacientes en riesgo vital son los que tienen la prioridad.

14 Julio 2017   8   Editorial   Gustavo Alvarado

Para nadie es novedad que en época de invierno, la mayoría de los centros de salud –públicos y privados- se ven sobrepasados por la alta demanda de enfermos por patologías respiratorias. Estas son reiterativas en los servicio de urgencia, los cuales deben tratar de absorber, a pesar de estar preparados para la atención de pacientes con patologías graves o por accidente que ponen la vida en riesgo.

Por tanto, en las salas de espera se vive tensión, pues quienes esperan para ser atendidos muchas veces deben soportar largas horas de espera ya que los pacientes en riesgo vital son los que tienen la prioridad.

Esto provoca un encuentro poco “amigable” entre el personal clínico del establecimiento con los pacientes y/o quienes los acompañan. Ello deriva en que cada día sea más común presenciar o escuchar sobre un hecho de agresión de quienes esperan la atención hacia el personal de turno.

En marzo pasado, en el Hospital de Yungay, dos hombres le pusieron una pistola en la cabeza a al médico que los atendía. El doctor presentó una querella, a la que se sumó la de otros profesionales y funcionarios de la salud agredidos durante esa misma semana lo que obligó a la Ministra de Salud, Carmen Castillo, a reunirse con el gremio para buscar una solución para un problema que se arrastra desde hace muchos años.

En aquel encuentro, se conversó con la ministra de enfocar la acción en tres puntos principales: que los médicos se querellarían en los casos de agresiones; trabajar en conjunto con la comunidad, jefaturas y Carabineros para prevenir la violencia y actuar rápido en cuanto suceda. Incluso, desde el Minsal se aseguró que se instalarían más cámaras de seguridad, se diseñaría un sistema para avisar rápido a Carabineros y que en las zonas conflictivas exista custodia de policías las 24 horas. Además, se prometió materializar un proyecto de ley (archivado en la Cámara de Diputados), donde se establece aumentar en un grado la pena contra quienes agredan a funcionarios de la salud.

Esa iniciativa fue presentada por los diputados Felipe Letelier (PPD) y Marcela Hernando (PRSD), en enero del 2015. Buscaba agregar un inciso final al artículo 35 de la ley 20.584 sobre Derechos y Deberes de los Pacientes estableciendo que “si el integrante del equipo de salud sufre una agresión física o verbal por parte de quien recibe o solicita atención de salud, sus familiares o cualquier otro u otros que le acompañen, y que producto de ello resulte inhabilitado total o parcialmente para ejercer sus funciones, se le aplicará al agresor las sanciones establecidas en el artículo 397 del Código Penal, aumentadas en un grado”.

“Te estoy pagando, así que quiero una atención digna”, es una frase muy escuchada en las salas de espera de los servicios de urgencia. Si bien siempre se conoce cuando un paciente recibe mala atención por parte del personal clínico o, bien, cuando se denuncia negligencia, pero muy poco se habla sobre la situación a la que se expone a diario el personal de salud, pues en muchas ocasiones son agredidos, ya sea de manera verbal, física o ambas.

Ningún consultorio, ningún hospital está ajeno a esta situación. Por tanto, las agresiones al personal deberían ser considerados como eventos “centinelas” por los directores, para tomar medidas de resguardo de sus funcionarios con más vigilancia y presencia policial. Además, los dirigentes de salud deberían volver a presionar para insistir en la modificación de la Ley de 20.584, que permita aumentar la sanción a quienes agredan a los funcionarios de salud. Como dice el viejo adagio: debo respetar, para ser respetado.