Alegría como factor de desarrollo

Realmente, la alegría es una emoción subjetiva. Sin embargo, lo que sí es cierto es que una persona alegre rinde más, tiende a estar más sano, a superar las dificultades, y a provocar alegría a las personas que tiene alrededor, a hacer el bien.

01 Agosto a las 00:42   109   Editorial   Gustavo Alvarado

“La alegría es la piedra filosofal que todo lo convierte en oro”, dijo Benjamin Franklin. “Todo les sale bien a las personas de carácter dulce y alegre”, afirmó Voltaire. Son frases que hacen mención a un concepto principal: la alegría.
Esto, en el contexto de cada 1 de agosto, fecha en la que se celebra el Día Mundial de la Alegría, el que fue instaurado en 2010 por iniciativa del colombiano Alfonso Becerra en un Congreso de Gestión Cultural celebrado en Chile.
En un principio, esta fecha fue conmemorada en al menos catorce países del mundo, incluidos Chile, Brasil y Argentina, entre otros, aunque hay que decir que hoy en día se celebra universalmente. Es que el Día Mundial de la Alegría sirve para reflexionar sobre la importancia de tener presente ese sentimiento en cada momento de la vida y su poder transformador.
Expertos psicólogos definen a la alegría como una emoción pasajera que se manifiesta por medio de la risa o la sonrisa, aunque también es cierto que la alegría provoca manifestaciones de todo tipo, desde saltos, aplausos, bailes… es decir, cada persona la manifiesta de forma diferente.
Realmente, la alegría es una emoción subjetiva. Sin embargo, lo que sí es cierto es que una persona alegre rinde más, tiende a estar más sano, a superar las dificultades, y a provocar alegría a las personas que tiene alrededor, a hacer el bien.
Estudios recientes aseguran que la falta de motivación por parte de los ejecutivos y directores, las bajas probabilidades de evolucionar en la empresa, un bajo salario y un mal ambiente laboral, pueden afectar la felicidad de los colaboradores, impactando de manera directa la productividad de las empresas y la calidad de sus productos.
Y a nivel del organismo, desde el punto de vista científico, la alegría se siente en nuestros neurotransmisores, que son pequeñas células químicas “mensajeras” que transmiten señales entre las neuronas y otras células del cuerpo. Son estos neurotransmisores los responsables de los procesos y sentimientos en casi todos los aspectos del cuerpo, desde el flujo sanguíneo hasta la digestión. Entre los beneficios está que promueve un estilo de vida más saludable, mejora el sistema inmune, combate el estrés y el dolor, y hasta aumenta la longevidad. Saludablemente, razones más que suficientes para cultivar la alegría en las distintas actividades de la vida.
Por ello, en este día, el llamado es a promover la alegría en nuestro entorno, porque razones para aquello siempre existirán. El solo hecho de despertar y estar presente para -quizás- leer esto, ya es una razón bastante poderosa para manifestar la alegría de vivir.