Algo se sigue haciendo mal

No basta con decir “Ni una menos”. Si solo nos quedamos en eso, seguiremos viendo que frecuentemente habrá “una menos”.

11 Enero   11   Editorial   Gustavo Alvarado

Con un triste y preocupante récord -pese a que este concepto quizás no es el más adecuado- comenzó el 2019 en materia de violencia contra la mujer. A la fecha, son cuatro los casos de femicidios registrados en el país y apenas llevamos 11 días corridos del presente año.
A eso se suman tres femicidios frustrados en el mismo periodo, según las cifras reportadas en el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género. En tanto, el 2018 terminó con 42 femicidios.
Cifras que llaman la atención, especialmente cuando mediáticamente se ha puesto sobre la mesa la igualdad de género y la violencia hacia la mujer o las conductas que en años pasados eran vistas como algo “natural”, hoy en día son ampliamente condenadas socialmente.
Esto llevan a reflexionar sobre lo que aún falta por hacer. Algo se está haciendo mal para que los casos de femicidio o de violencia de género sigan ocurriendo. Más aún, como lo ocurrido en lo que va del 2019, donde si sacamos la cuenta, casi tenemos un episodio de este tipo (femicidio o femicidio frustrado) día por medio.
A eso se suma aquellos casos que no están catalogados como femicidios, como es el caso de la joven talquina de 18 años encontrada muerta en el río Claro. Si bien la investigación está llevada en secreto por parte del Ministerio Público, este brutal hecho es una muestra más de la brutalidad en el actuar contra una mujer. Aquí no puede haber argumentos de ningún tipo que justifiquen el salvajismo cometido, así como tampoco hay razones que expliquen la muerte de una mujer cometida por alguien que haya tenido o no una relación sentimental con ella.
Por eso, hay que revisar reflexivamente el trabajo que se está haciendo para evitar que más casos de este tipo sigan ocurriendo. Hoy habrá una marcha exigiendo justicia por la joven talquina. Es cierto, es una manifestación de la sociedad para visibilizar y exigir que estos hechos no sigan ocurriendo, pero eso no basta. Hay otros estamentos de la sociedad que deben actuar más enérgicamente para concientizar, educar, sancionar, penalizar, entre otras acciones.
No basta con decir “Ni una menos”. Si solo nos quedamos en eso, seguiremos viendo que frecuentemente habrá “una menos”. Es bueno hacer la declaración de que estamos en contra de la violencia, pero también hay que ser actores activos para corregir, denunciar y proteger la integridad física, emocional y espiritual del género femenino.