Alza en pasajes de buses rurales

El ciudadano de a pie, aunque en este caso en microbús, es el que deberá costear el menor margen de ganancia de las empresas, algo de lo que ya los chilenos nos vamos acostumbrando.

07 Mayo   63   Editorial   Gustavo Alvarado

Una declaración pública inserta en este mismo medio de comunicación, el pasado domingo, encendió las alertas en la comunidad que es usuaria permanente del Terminal de Buses de Talca, en especial, de los buses de circulación rural.

 


La carta firmada por 16 empresas explica que habrá un alza en el valor de los pasajes y que esta decisión se debe al aumento de valores por uso de los espacios al interior del recinto, lo cual bordearía el 300% por cada salida del rodoviario, según estimaciones de los propios empresarios.

 


Una batalla que se viene arrastrando desde que se hizo cargo la empresa que se adjudicó la concesión del rodoviario, llegando hasta la justicia. El pasado 11 de abril, la segunda sala de la Corte de Apelaciones de Talca, rechazó el recurso de protección presentado por los gremios, recurriendo estos últimos hasta la Corte Suprema. No obstante, se tomó la determinación de traspasar el aumento a los usuarios. Así, el bolsillo de aquellas personas que a diario se trasladan desde comunas aledañas a la capital maulina sufrirá con esta alza.

 


Pero desde el municipio se trató de poner paños fríos y entregar un poco de claridad al asunto. Leonel Rojas, de la Corporación Municipal de Desarrollo, justificó el ajuste en las tarifas el uso de espacios, pero también puso el foco en los acuerdos internos que tienen los gremios.

 


“Las asociaciones de empresas de buses tienen un sistema de cobro interno, es decir, el terminal de buses le cobra a la asociación una tarifa de mil 700 pesos, pero resulta que esa asociación le cobra al dueño de la máquina, no los mil 700 pesos, sino que le cobra 2 mil 850 pesos, porque esa es una tarifa interna. Ellos están generando un negocio artificial y eso no lo han comentado”, precisó.

 


Ahora bien, mientras los privados no se logran poner de acuerdo, serán los usuarios de buses rurales los que se verán afectados. Así como a los empresarios del transporte no les gusta pagar un peso adicional por uso de las instalaciones, al pasajero tampoco le gusta hacerlo, más aún cuando ve que las condiciones de las máquinas no son las más adecuadas para efectuar viajes de trayectos de mediana distancia.

 


Como siempre en estos casos, el ciudadano de a pie, aunque en este caso en microbús, es el que deberá costear el menor margen de ganancia de las empresas, algo de lo que ya los chilenos nos vamos acostumbrando.