Apuremos el tranco

A esta altura es inaceptable que las inversiones no se puedan materializar en los tiempos pre establecidos y hay que ser más rigurosos en las instancias de licitación.

01 Abril 2017   11   Editorial   Gustavo Alvarado

La provincia de Linares ha visto con preocupación el desarrollo de una serie de intervenciones, largamente añoradas,  que presentan graves retrasos por alguna u otra razón.

Ejemplo de lo anterior es el monumental edificio de la Policía de Investigaciones (PDI) en calle Manuel Rodríguez esquina Valentín Letelier; el alcantarillado de la localidad de Putagán, en la zona de Villa Alegre; el sello asfáltico del tramo Llepo-Peñasco; la Plaza de Armas de Longaví; y el Centro de Salud Familiar (Cesfam) de la ciudad de Colbún.

Por diversas razones, principalmente financieras de las empresas concesionarias, los proyectos se van visto truncados, postergados e, incluso, abandonados. La ciudadanía, cada vez más empoderada, no se explica tanto problema, lo lento en las construcciones y el por qué de estos desaciertos.

En Longaví la comunidad clama por su Plaza de Armas. Lo que se pensó sería un proyecto innovador y de lujo se convirtió en un verdadero dolor de cabeza para los líderes políticos y los vecinos que añoran la terminación del paseo público. El actual edil Cristián Menchaca amenazó con querellas y el MINVU aceleró el tranco para poder terminar la iniciativa. “Hemos estado trabajando en varios frentes. Hemos logrado que Hacienda firme los documentos para el presupuesto extra. Estamos realmente muy preocupados. Nunca pensamos que esta remodelación demoraría tanto tiempo y con estos problemas”, comenta con cierta desazón el concejal Matusalén Villar.

En la localidad de Putagán también hay dramas con el tema del alcantarillado. La obra está paralizada y los consejeros regionales visitan constantemente la localidad. “Ha sido una obra que se ha demorado más de la cuenta. Necesitamos fiscalizar a las empresas y asegurarnos de su solvencia para que no se repitan estas historias”, comenta el representante en el Consejo Regional de Linares, Jesús Osses.

Felizmente, en la zona de Colbún el Centro de Salud Familiar se está terminando tras problemas con la empresa constructora. “Vamos bien encaminados y esperamos a la brevedad tener el recinto funcionando y con las autorizaciones sanitarias”, enfatiza el alcalde Hernán Sepúlveda Villalobos.

En el caso de Linares también cierta desazón por la intervención del camino Llepo-Peñasco en la zona de Achibueno, dado que la ruta debió haber sido inaugurada hace meses. A esta altura se debería haber estado laborando en el trayecto Peñasco-Pejerrey. Un mejoramiento que demora más de la cuenta y que es urgente agilizar.

Finalmente sobre el edificio de la PDI el diputado Romilio Gutiérrez informó que la obra tiene un avance del 70% y que la empresa no quebró, “por lo tanto es posible retomar las faenas y culminar con este complejo policial”.

Linares y el Maule sur no merecen seguir siendo el patio trasero de la Séptima Región. A esta altura es inaceptable que las inversiones no se puedan materializar en los tiempos pre establecidos y hay que ser más rigurosos en las instancias de licitación.