Armas peligrosas

La existencia de este tipo de elementos sin las debidas precauciones puede causar lesiones o la muerte de inocentes

28 Diciembre 2016   18   Editorial   Gustavo Alvarado

Hace dos días en una apartada localidad rural de Nirivilo ocurrió un grave hecho que ha causado gran impacto en la región. Un adolescente de 14 años manipulaba una escopeta a la que se le salió un tiro matando instantáneamente a su hermana de 13 años.

El muchacho y su padre quedaron en prisión preventiva a la espera de una serie de diligencias pendientes para aclarar las circunstancias del lamentable suceso.

Sin embargo, es necesario llamar la atención nuevamente hacia la posesión de armas de fuego en manos de particulares. Aparentemente la escopeta protagonista de esta tragedia no estaba inscrita por lo que se trata de un arma ilegal.

Se trata de una situación de extrema gravedad pues la existencia de este tipo de elementos sin las debidas precauciones puede causar lesiones o la muerte de inocentes si caen en las manos equivocadas o son manipuladas por quienes no tienen la experiencia necesaria.

Carabineros ha realizado reiterados llamados a la entrega voluntaria de armamento, lo que se puede realizar de forma anónima. Al momento efectuar este trámite bajo este formato hay que llenar una ficha donde va la descripción del arma que quien  está entregando, pero en ningún caso los datos de la persona.

Ello se puede realizar en cualquier unidad o vehículo policial de Carabineros, como comisarías o retenes móviles.

Con la nueva Ley de Control de Armas, las penas son más altas para quienes tengan o porten armas no autorizadas o no inscritas, las que pueden significar hasta cinco años de cárcel.

Durante el año pasado en la región se recolectaron 157 entregas voluntarias de forma anónima, lo que este año ha bajado.

La idea es que muchas personas han recibido este tipo de elementos por herencia o bien los han encontrado en diversos lugares. Por ello, es importante regularizar su tenencia porque de lo contrario se arriesga a serias consecuencias.

Además, constituyen un verdadero peligro en los hogares, pues los niños, adolescentes o jóvenes muchas veces juegan con ellos, sin calibrar el real peligro que enfrentan.

Lo ocurrido el lunes en Niribilo es una trágica muestra de ello, ya que segó la vida de una pequeña y arruinó para siempre la existencia de su padre, hermano y familia. No permitamos que ello se repita.