Ataque a sede parlamentaria y violencia

Esto va más allá de si se trata de una tendencia política en específico, sino que las acciones de violencia y vandalismo deben ser condenadas sea quien sea la víctima.

29 Agosto   115   Editorial   Gustavo Alvarado

La madrugada del día de ayer, una casa habitación fue atacada por desconocidos que, en un acto de carácter intencional, trataron de provocar un incendio en ella. Se trataba de la oficina parlamentaria del senador por la Región del Maule, Juan Antonio Coloma.
Un hecho que no puede pasar inadvertido porque, si bien en ocasiones anteriores también hubo ataques a sedes parlamentarias con rayados o consignas, esta vez una intención de provocar un daño mayor y con destemplada violencia.
Al ser consultado el propio el senador Coloma, este de inmediato dio luces sobre los motivos del acto delictual. “Obviamente, lo que aquí se busca es amedrentar, pero lejos de eso, no lo van a lograr. Aquí estamos por principios y valores, por lo cual, uno tiene que dar la lucha, más allá de que amenacen o agredan. Esto es un reflejo de sectores que creen que la violencia es lo único. Eso lo vamos a combatir con toda la fuerza de la ley”.
Y, efectivamente, se trata de un reflejo de la sociedad que está cada vez más violenta y está actuando de manera más polarizada.
Esto lleva a preguntarnos qué es lo que está pasando en nuestra sociedad local, donde las expresiones de violencia se están haciendo pan de cada día y donde las diferencias o conflictos se están resolviendo cada vez de manera más extrema.
Por ello, no se puede normalizar este tipo de hechos y se debe actuar con rigurosidad para establecer el origen. Es necesario conocer las motivaciones detrás de un ataque a una oficina parlamentaria, independiente de quien haya sido la persona afectada. Esto va más allá de si se trata de una tendencia política en específico, sino que las acciones de violencia y vandalismo deben ser condenadas sea quien sea la víctima.
En la jornada de ayer fue un senador de la República, pero también tenemos miles de personas violentadas a diario en distintas esferas de la sociedad y eso nos obliga a que seamos enérgicos en rechazar actos de este tipo, porque no podemos permitir que el país transite por los caminos del odio y la violencia, de lo contrario comenzaremos a repetir pasajes de nuestra historia que han sido dolorosos y con huellas que aún persisten.