Balas perdidas

La solución no pasa por comprar armas de fuego para defenderse, cosa que agrava el clima de violencia, sino que por una actitud de tolerancia cero hacia la delincuencia.

18 Octubre 2017   17   Editorial   Gustavo Alvarado

Durante las últimas semanas se han conocido casos impactantes de violencia delictual y ligada al narcotráfico. Es la situación que afecta a la población La Legua en la Región Metropolitana donde un tiroteo de 72 horas de duración encendió las alarmas de las autoridades encargadas de la seguridad pública.

También están los casos de dos menores que recibieron las llamadas “balas locas” o balas perdidas que ocurrieron en La Calera y Limache, dejando un saldo de un menor de 13 años muerto y otro de 3 gravemente herido. Este último hecho se registró ayer al interior de un jardín infantil.

La Asociación de Trabajadores/as JUNJI expresaron su preocupación ante la reiteración de este tipo de situaciones y expresaron que “los hechos de violencia, tal como heridas por balas perdidas, asaltos, tiroteos, persecuciones, agresiones, son una realidad para los trabajadores de la educación parvularia que trabajan en establecimientos en sectores de riesgo social”.

Agregaron que han expresado en varias ocasiones “la urgencia de hacerse cargo de esta contingencia a distintas autoridades institucionales de diferentes gobiernos, ha realizado propuestas en diferentes mesas de trabajo, de la necesidad de proteger a los niños y niñas que acuden a estos recintos, y también de construir políticas eficientes que resguarden a los funcionarios que trabajan en estos lugares. Sin embargo, las soluciones concretas no han llegado”.

También hacen un llamado “a tomar conciencia de la gravedad de estas acciones, proteger y respetar los recintos de educación parvularia, colegios, barrios y poblaciones en general. Estos hechos  perjudican gravemente la salud mental y emocional de los trabajadores/as de la Educación; los/as que no podrán continuar sus labores de educación y atención de calidad hacia niños y niñas que así lo requieren”.

Es un dramático llamado que pone de relieve la compleja situación que se vive en algunos sectores de nuestro país y de la cual no estamos exentos en la Región del Maule, donde también han ocurrido graves hechos delictuales que han afectado a personas y niños.

Carabineros realizó el pasado fin de semana un amplio operativo en las cuatro provincias de la región con un total de 120 detenidos por órdenes pendientes y delitos flagrantes. Ese es parte del camino que se debe recorrer, pero además se tiene que elaborar un plan de seguridad que contemple la intervención de zonas riesgosas.

No solamente una acción de carácter policial, sino que contemple un programa integral que apunte a aislar a los antisociales y a salvaguardar a quienes hoy son víctimas y rehenes de ellos.

La solución no pasa por comprar armas de fuego para defenderse, cosa que agrava el clima de violencia, sino que por una actitud de tolerancia cero hacia la delincuencia.