Botar los muros que nos separan

Hoy nuestro mundo nos plantea muchos desafíos que es necesario asumir

14 Abril 2017   11   Editorial   Gustavo Alvarado

El mundo cristiano recuerda hoy la muerte de Jesucristo, en un ambiente que ha ido cambiando en las últimas décadas respecto de la forma en que se celebra la Semana Santa. Para muchos esta es la oportunidad para tomarse unas pequeñas vacaciones y, para otros, sigue teniendo un profundo sentido espiritual.

Es cierto que los tiempos van variando y lejos están los días en que el Viernes Santo paralizaba todas las actividades, las calles se veían desiertas y hasta las radios modificaban sus programaciones transmitiendo solamente música sacra. Sin embargo, el sentido es el mismo: reflexión y austeridad.

Se aprecia, especialmente hoy, una suerte de mandato de no comer carnes rojas y consumir pescados y mariscos, muchas veces en exceso e innecesariamente. Nada más lejos del fondo doctrinal que apunta al ayuno, a privarse de lo material para alimentarse espiritualmente. Ese es el sentido de estos días para todo cristiano.

Durante su mensaje en la misa Crismal celebrada ayer en la basílica de San Pedro, el papa Francisco indicó "de él (Jesús) tenemos que aprender que anunciar una gran alegría a los muy pobres no puede hacerse sino de modo respetuoso y humilde hasta la humillación. No puede ser presuntuosa la evangelización. No puede ser rígida la integridad de la verdad".

Continuó diciendo que "el Espíritu nos dice en cada momento lo que tenemos que decir a nuestros adversarios e ilumina el pasito adelante que podemos dar en ese momento".

"Esta mansa integridad da alegría a los pobres, reanima a los pecadores, hace respirar a los oprimidos por el demonio", señaló.

También puso el ejemplo de la santa Madre Teresa de Calcuta que, como la "samaritana", se acercó a los más necesitados y "fue comenzando por uno concreto, con su sonrisa y su modo de tocar con las manos las heridas, llevó la Buena Noticia a todos".

Justamente para los creyentes esa es la misión que parte de una profunda introspección y toma de conciencia del rol que cada uno debe jugar respecto de los demás. Hoy nuestro mundo nos plantea muchos desafíos que es necesario asumir para hacer que las diferencias que nos separan caigan como muros para propiciar el reencuentro entre todos los seres humanos.