Cambio climático, más que una definición

Entonces, qué más pruebas se necesitan para, primero, reconocer la efectividad del cambio climático, y, después, para actuar consecuentemente.

02 Septiembre a las 21:34   98   Editorial   Gustavo Alvarado

Recientemente la ex presidenta de Chile, Michele Bachelet, comentó en una entrevista realizada a propósito de cumplir un año en el cargo de alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, que “el cambio climático generará daños a los derechos humanos y conflictos”.


Lejos de sonar alarmista, la reflexión no es más que otro matiz a una realidad que solo las personas más testarudas y egocéntricas, inflamadas por insondables designios populistas, se atreven a desacreditar. Y que, lamentablemente, han llegado a ocupar cargos de relevancia a nivel mundial.


El cambio climático no son palabras ni estudios abstractos. El cambio climático está en nuestra vida diaria, agazapado, como queriendo pasar desapercibido en medio de un libremercado que embolina y adormece. Pero existe, sin duda.


En ese contexto, Chile -aseguran los expertos- es uno de los países o territorios que más se ven afectados. Como ejemplo, la constante disminución de lluvias y la consecuente sequía, tan dañina con la vocación agrícola de nuestra región. Sin ir más lejos, con otras zonas ya declaradas con escasez hídrica y emergencia agrícola, en el Maule muchas voces han pedido que se adopten medidas similares.


La falta de lluvias es una tendencia que viene, al menos, desde 15 años. Y si bien los distintos gobiernos han coincidido con el diagnóstico, no se han desarrollado planes integrales, de mediano y largo plazo, que propongan un camino de acción.
Y ante esa realidad, la agricultura -por definición- está recibiendo el impacto directamente, no solo a nivel de cultivos sino también con la muerte de animales.
Entonces, qué más pruebas se necesitan para, primero, reconocer la efectividad del cambio climático, y, después, para actuar consecuentemente.


En diciembre Chile será sede de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25), una gran oportunidad para que los países coordinen criterios para enfrentar las consecuencias de un proceso que hace rato dejó de ser silencioso.


La COP25 no debe ser solo una reunión de buenas intenciones. Nuestro planeta y nuestra civilización necesitan de hechos concretos, tan concretos como la escasez hídrica y la muerte de anima