Cambio de mando presidencial

Gobernar no es una tarea fácil pero es de esperar que retorne el diálogo, la negociación y la búsqueda de acuerdos para lograr sacar adelante las aspiraciones más sentidas de la ciudadanía.

11 Marzo 2018   8   Editorial   Gustavo Alvarado

Hoy a partir de las 12 horas se realiza en el Salón de Honor del Congreso la ceremonia de traspaso del mando presidencial. En la oportunidad Michelle Bachelet entregará la banda presidencial y las insignias del mando a Sebastián Piñera. Se pone fin así a los segundos cuatro años de la mandataria, que paradojalmente había recibido el mando del que fuera su antecesor y ahora su sucesor.
Ceremonia republicana que enaltece el proceso democrático que Chile vive desde marzo de 1990 cuando asumió la Presidencia de la República Patricio Aylwin. Proceso con altibajos, luces y sombras que más allá de las circunstancias puntuales han dado gobernabilidad y progreso al país.
El Chile de hoy es muy diferente al de 1990 con una sociedad empoderada que exige sus derechos y que tiene una pobre impresión del poder político. Las redes sociales se han encargado de dar voz a millones de ciudadanos que se expresan sin tapujos y con un alto sentido crítico respecto de la nación en que vivimos.
Una nación que vive una situación económica muy diferente a la del pasado y que de una u otra manera ha permitido mejorar las oportunidades y calidad de vida de millones de chilenos. Sin embargo, persisten las desigualdades y la falta de equidad.
El descrédito que vive la llamada clase política tiene su origen en la antigua forma de hacer política y de los escándalos que se han vivido en los últimos años.
Los estándares son hoy muy diferentes y exigen mayor probidad, un profundo sentido ético y una transparencia a toda prueba.
Ello plantea desafíos no menores a las s autoridades que se instalan hoy, tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo, que deberán adecuarse a condiciones que son diferentes a las que se vivían hace solo cuatro años. Los temas de conversación son también diversos y se requiere flexibilidad y convicción para enfrentarlos.
Gobernar no es una tarea fácil pero es de esperar que retorne el diálogo, la negociación y la búsqueda de acuerdos para lograr sacar adelante las aspiraciones más sentidas de la ciudadanía.
Seguridad, salud, empleo e inmigración, son algunos de estos temas que se deben enfrentar con decisión, rapidez y eficiencia. Pero también están los temas valóricos que se deben conversar para llevar al país por una senda de tolerancia e inclusión.
La sociedad y, en especial, la clase media esperan mucho de las nuevas autoridades que ganaron la elección presidencial con una alta votación. Las expectativas son altas y el tiempo para trabajar es corto. Sin duda que el protagonismo lo tiene hoy el nuevo gobierno y, por lo tanto, debe actuar en consecuencia.