Carrera electoral

Todos los acontecimientos de cohecho, financiamiento irregular, coimas y demases, hacen que la oxigenación del ambiente político sea casi un imperativo y eso puede venir de la mano de nuevos rostros con la capacidad suficiente para aportar al país, en beneficio del país y no de sus propios intereses.

27 Marzo 2017   18   Editorial   Gustavo Alvarado

Para muchos, el acto de lanzamiento de la candidatura de Sebastián Piñera marcó el inicio de la carrera presidencial, tanto por la figura que hacía público lo que ya era algo que se daba por descontado, como por la forma en que lo hizo.

No perdió tiempo para descargar artillería pesada contra la actual administración y lo hizo deslizando la posibilidad de, al menos, echar pie atrás en algunas reformas iniciadas. Algunos ya dicen que quiere usar la retroexcavadora del senador Jaime Quintana (PPD) ahora en sentido opuesto. Para otros, los del sector “piñerista” se trata de “enmendar el rumbo”.

Lo cierto es que un proceso democrático como el que se vivirá este año, refiriéndonos a las elecciones presidenciales, parlamentarias y de consejeros regionales, debe ser el espacio para el debate con altura de miras y no caer en el excesivo uso de frases para el bronce o para la galería, simplemente para la búsqueda facilista de votos.

Por ello, a siete meses de la elección, lo que se espera es que se empiece a escuchar acerca de los programas de gobierno, pero con propuestas más elaboradas que un simple enunciado. Hay que recordar que la ciudadanía hoy está más informada, se moviliza en las calles y, por ende, demanda un esfuerzo mayor por parte de quienes aspiran a cargos de alta relevancia para el país.

Por otro lado, ya que los partidos políticos están refichando a sus militantes y la mayoría de ellos son nuevos adherentes, podría caber la posibilidad de dar espacio a aquellos nuevos interesados en participar en política. Todos los acontecimientos de cohecho, financiamiento irregular, coimas y demases, hacen que la oxigenación del ambiente político sea casi un imperativo y eso puede venir de la mano de nuevos rostros con la capacidad suficiente para aportar al país, en beneficio del país y no de sus propios intereses.

Serán siete meses de ardua campaña, donde las expectativas estarán puestas en que se eleve el nivel de los candidatos, de sus propuestas y de la capacidad de transparencia que tengan hacia la ciudadanía.