Cauquenes solo contra el fuego

Hay tantas preguntas que al final de la catástrofe, al momento de evaluar la ciudadanía será la responsable de exigir que se respondan

26 Enero 2017   6   Editorial   Gustavo Alvarado

A una semana del inicio del mega incendio en la provincia de Cauquenes, sólo ayer hubo un poco más de calma. Luego que el fuego arrasara más de 35 mil hectáreas, ya nada más se podía perder. La comunidad, sobre todo de los sectores, rurales se “entregó” a lo que el destino le pudiese deparar a sus predios y enseres. La lucharon hasta el final, algunos pudieron salvar sus casas, mientras que otros vieron, en primera línea, como el fuego la consumía.

Es una sensación generalizada en los habitantes afectados por los incendios, que pudo actuarse de manera más diligente y oportuna. Mientras en la zona central del país ardían hectáreas de bosques, plantaciones y pastizales, algunos pensaron que los Bomberos de la ciudad podrían controlar, junto con unos pocos brigadistas forestales y vecinos del sector. Situación que no ocurrió, pues se vieron desbordados por la inmensidad del incendio, que consumió todo a su paso.

Frente al televisor, miles de televidentes de todo Chile presenciaron “en directo” como el “mega” incendio consumía los campos que bordean a la ciudad. Muchas personas, impotentes al ver dantesco espectáculo, pensaron que el fuego quemaría todo Cauquenes, por lo agresivo y rápido avance del fuego.

Frente a la amenaza de que se quemaran las casas, los bomberos -en primera línea-, brigadistas, vecinos y las cuadrillas municipales, de manera coordinaron hicieron frente para evitarlo. Muchas veces lograron la misión, en otras no y era cuando sus rostros se deprimían. Durante todo el tiempo de la catástrofe, tanto el jefe provincial de ONEMI y el comunal de emergencia, cada uno desde su radio de acción, ha coordinado evacuaciones, disponiendo maquinaria, apoyando no sólo en la entrega de información, sino que en terreno a los bomberos y equipos que combaten el fuego.

Incluso, el alcalde Juan Carlos Muñoz, no sólo acompañado por sus funcionarios, sino que también por sus hijos, estuvo en cada sector apoyando y trabajando “codo a codo” para impedir que las llamas consumieran las casas de los vecinos, disponiendo maquinarias, camiones aljibes, buses, y camionetas municipales necesarias para la emergencia.

Uniendo fuerzas, más el cariño al pueblo y su gente, han sido el compromiso entregado por quienes están tratando apagar el fuego. Sin disponer de recursos extras, ni apoyo logístico desde un principio, para poder hacer frente a la tragedia.

Es más, a consecuencia de la peor catástrofe de su género vivida en el país, según hablan los conocedores. Se vivirá y tendrán que hacerse cargo del drama de los cauqueninos afectados por la tragedia, donde muchos no sólo perdieron su vivienda, sino que también su fuente de trabajo. Y el alcalde lo sabe y lo asume, poniendo a disposición de las personas los departamentos de su municipio, para la entrega del apoyo que requieran para salir de esta.

A medida que pasan los días, la tranquilidad vuelve a Cauquenes, pero a ratos se interrumpe cuando se escucha el llamado de la sirena del Cuerpo de Bomberos, lugar que acoge a los bomberos voluntarios que ha dado todo por tratar de proteger a la gente y sus casas, pese a que ya la fatiga los debilita. Han hecho llamados “desesperados” de que les falta a apoyo para poder combatir eficientemente. Siendo sólo escuchados por el edil, quien les entregó un cheque de 10 millones de pesos, para enfrentar el gran incendio.

Quedará la duda: Qué hubiese pasado si se hubiese dispuesto más recursos? Qué hubiese pasado si desde el minuto cero de la tragedia se hubiesen hecho las gestiones para la llegada de militares o brigadistas? Qué hubiese pasado si la flota de aviones de la Conaf estuvieran atacando los incendios? – El director nacional reconoció que la mitad de la flotan están fuera por mantenimiento-. Hay tantas preguntas que al final de la catástrofe, al momento de evaluar la ciudadanía será la responsable de exigir que se respondan.