Chile: país de “sacar lecciones”

La pregunta es entonces, si somos un país acostumbrado a emergencias de la naturaleza, ¿por qué no nunca queremos sacar las lecciones?

31 Enero 2017   10   Editorial   Gustavo Alvarado

Es cierto, estamos en medio de la catástrofe forestal más grande que ha enfrentado el país en su historia y lo que se requiere es que se trabaje por apagar los incendios que ya han consumido más de 366 mil hectáreas.

Algunos ya han hecho el llamado a dejar -por el momento- las críticas de lado y concentrarse en gestionar con buen criterio las acciones para dar solución a la gente. Esto surge en medio de las críticas de la oposición hacia la forma de reacciones del Gobierno frente a la emergencia, todo ello sumado a la termocefalia de las redes sociales y a las encuestas que arrojan saldo negativo al actuar gubernamental.

Tampoco entraremos en estos momentos a calificar ni evaluar si es que actuó con celeridad, diligencia o retardo frente a los focos que, extrañamente se presentaron con una alta simultaneidad. Sin embargo, si es posible decir algo frente a la ya repetitiva frase de “tenemos que sacar lecciones”.

Se dijo lo mismo para el terremoto del 2010. Hay que sacar lecciones frente a la catástrofe, reaccionar más a tiempo, evitar las construcciones en el borde costero y ajustar las normas de construcción antisísmicas y que se debía modernizar la Onemi. Sin embargo, las Onemis regionales sigues operando en casas arrendadas y acomodadas para su funcionamiento. Así también tras los incendios en Valparaíso, se dijo que no se podía seguir construyendo en los cerros, pero ahí sigue la gente.  Así podríamos seguir con los ejemplos pero, en fin, “hay que sacar lecciones”.   

Ahora, nuevamente surge esa frase que para muchos suena a una respuesta más cercana al “más adelante vemos qué hacemos”. En síntesis, no hay que desviar la atención en la emergencia, aboquemos los esfuerzos a resolver esto y después vemos qué hacemos con la Onemi y la Corporación Nacional Forestal (Conaf).

¿Y qué pasará? Terminará la emergencia, se apagarán los incendios (eso esperamos todos) y comenzará la discusión sobre las responsabilidades, pero la lección de la que todos hablan ahora no está tan claro que se pueda sacar, más aún cuando entra en juego un sector productivo y tan poderoso en el país como es el forestal.  

Lo dijo un parlamentario de nuestra región maulina: “el país tiene que tomar una lección de esto, porque no estaba preparado para una emergencia como esta”. La pregunta es entonces, si somos un país acostumbrado a emergencias de la naturaleza, ¿por qué no nunca queremos sacar las lecciones?