Ciencia para el desarrollo

Es importante que los establecimientos del Maule respalden este programa y se contacten con científicos de manera que los alumnos puedan conocer de primera mano la labor que realizan

13 Septiembre 2017   7   Editorial   Gustavo Alvarado

Uno de los problemas que enfrentan países como Chile que se encuentra a medio camino del desarrollo es la necesidad de hacer ciencia y tecnología para lograr dar mayor valor agregado a la producción nacional. Sin embargo, los recursos destinados a este ítem nunca son suficientes ni están a la altura de lo que realmente requiere el país para dar el salto que necesita.

De ahí que resulta muy alentadora la iniciativa “1000 científicos 1000 aulas” donde investigadores reales llegan a escuelas y liceos de todo el país para conversar con estudiantes, contarles sobre su vida y las líneas de investigación que realizan.

El Programa Explora de Conicyt tiene este año dos grandes novedades. La extensión de la iniciativa, que antes se realizaba durante solo un mes, a todo el año académico; y el lanzamiento de una plataforma web de acceso mucho más intuitiva, para facilitar tanto la inscripción de los científicos con sus ponencias, como la búsqueda de profesoras y profesores interesados en que visiten sus escuelas.

Este último avance tecnológico inspirado en el buscador Google y desarrollado por el Departamento de Tecnologías y Procesos (DTP) de Conicyt, permite que exista una oferta en línea de las charlas disponibles, para que sean seleccionadas por docentes de cualquier ciclo de enseñanza, de forma instantánea y sin intermediarios.

“Los niños y niñas siempre se sorprenden cuando te ven, porque se dan cuenta que los científicos somos personas normales, comunes y corrientes”, explicó Daniela Sauma, doctora en Ciencias experta en inmunología de la Universidad de Chile.

Despertar vocaciones científicas es uno de los objetivos de esta pionera iniciativa que durante el 2016 totalizó mil 734 charlas y que ha logrado no sólo conectar a alumnos y alumnas con los científicos, sino que les ha permitido a ellos salir de sus laboratorios y hacer ciencia en primera persona, al dar a conocer su historia de vida, lo que los mueve y también las dificultades que han enfrentado en su carrera profesional.

El doctor en bioquímica y especialista en apicultura, Enrique Mejías, ha participado en cinco ediciones de “1000 científicos 1000 aulas”, y este es su sexto año visitando escuelas con sus ponencias.

Explica que “participar en estas instancias con escolares es una gran herramienta para los investigadores, pues permite explicar conceptos complejos en un lenguaje simple. Y al dominar este ejercicio, facilita presentar proyectos a profesionales de otras áreas distintas a la propia”.

Es indudable que este programa tendrá un positivo impacto cuyos frutos se verán en el mediano y largo plazo. Pero es importante que los establecimientos del Maule respalden este programa y se contacten con científicos de manera que los alumnos puedan conocer de primera mano la labor que realizan y, de ser posible, se entusiasmen por la ciencia. De ello depende un mejor futuro para nuestro país.