Cobro por estacionamiento

La nueva legislación no solo no favorece a los usuarios, sino que el servicio sale mucho más oneroso que en el pasado.

23 Febrero 2017   9   Editorial   Gustavo Alvarado

Hace poco más de una semana ha entrado en vigor el nuevo sistema de cobro para estacionar en centros comerciales y recintos similares.

El año 2014 se presentó un proyecto de ley que buscaba resolver algunos problemas que existían y que eran calificados como abusos de las concesionarias de los estacionamientos de estos lugares.

El mencionado texto señalaba que la primera media hora de uso sería gratuita y a partir de ello y hasta las dos horas de permanencia en estas dependencias, el usuario quedaría liberado del pago, presentando una boleta debidamente emitida por alguno de los proveedores de bienes o servicios presentes en la edificación principal o anexa al centro comercial que sirven a los estacionamientos.

Agregaba que el cobro, una vez pasadas las dos horas de estadía del automóvil en el estacionamiento debería ser cobrado por minuto, quedando prohibido el cargo por rangos o tramos de tiempo, sin poder el prestador del servicio redondear la tarifa al alza.

Hasta ahí todo parecía bien, pero tras un paso de más de dos años por el Congreso la ley terminó señalando que habrá dos modalidades de cobro: por minuto efectivo de uso del servicio, quedando prohibido el cargo por períodos, rangos o tramos de tiempo y por tramo de tiempo vencido, no pudiendo establecer un período inicial inferior a media hora. Los siguientes tramos o períodos no podrán ser inferiores a diez minutos cada uno.

Agrega la ley que cualquiera sea la modalidad de cobro que utilice el proveedor del servicio de estacionamientos, no podrá, bajo circunstancia alguna, redondear o aproximar la tarifa al alza.

También señala que los proveedores de servicio de estacionamiento podrán fijar un período de uso del servicio sin cobro, de acuerdo a sus políticas comerciales o a las condiciones de uso de dicho servicio.

Sin embargo, pese a las iniciales buenas intenciones, finalmente la práctica está demostrando una vez más que la nueva  legislación no solo no favorece a los usuarios, sino que el servicio sale mucho más oneroso que en el pasado.

Así lo han señalado múltiples automovilistas que boleta en mano demuestran que hoy están pagando más que antes.

Los más contentos son los concesionarios que señalan que el sistema es ahora más justo. Empero, los usuarios están señalando lo contrario. Incluso, ya hay parlamentarios que están anunciando en marzo introducir reformas para corregir al mencionado cuerpo legal.

Un claro ejemplo de un remedio peor que la enfermedad.