Códigos familiares ante estafas

¿Sabemos cómo responder a un llamado desconocido?

05 Junio 2018   3   Editorial   Gustavo Alvarado

Hace algunos días una vecina curicana sufrió, lo más probable, el susto más grande de su vida, y también su familia, luego que fuera primero víctima del Cuento del Tío y luego de un secuestro, todo lo cual terminó afortunadamente con un final feliz tras ser encontrada esta adulta mayor sana y salva en Santiago. En todo caso se desconoce aún el paradero de sus plagiadores aparentemente una banda con orígenes de extranjeros.
Todo lo anterior, como ocurre de tiempo en tiempo, deja en evidencia situaciones que sabemos existen, pero que tendemos a dejarlas en el cajón del olvido sin asumirlas, ni abordar los grados de responsabilidad que en estas poseemos para no tener que pasar un mal rato, lleno de peligro, al quedar expuestos, por ejemplo, a uno de los tantos engaños existentes, incluso a un rapto del cual obviamente no sabemos cuál será su final.
De hecho, la familia de la vecina curicana accedió a conversar con los medios de comunicación con el único objetivo de realizar un llamado de alerta sobre los riesgos que se abren cuando suena el teléfono, y al otro lado del auricular una voz desconocida te dice que alguien de los tuyos se encuentra involucrado en un accidente de tránsito, que te has ganado un premio millonario o que tu hijo está secuestrado, entre otras artimañas utilizadas.
Se reconoce que Chile en comparación con otros países de la región, aún está en pañales en cuanto a la ocurrencia de secuestros o exigencias de rescate. No obstante, pareciera que crece rápido, y muchas veces de la mano de bandas o personas que conocieron y proliferaron en estos delitos en sus países de origen, y que viajaron trayéndolo consigo para implementarlo en el nuestro.
Ante ello hay que estar preparados. Así lo están los organismos respectivos como fiscalía en la investigación, y las policías en la reacción, pero ¿nosotros como comunidad, lo estamos? ¿Sabemos cómo responder a un llamado desconocido en que nos alertan pidiendo un rescate a causa de un secuestro falso?
En la mayoría de los casos, la respuesta es no. Esto, porque jamás nos hemos sentado a conversar sobre qué hacer ante un escenario como el descrito, ni nunca tal vez, hemos coordinado con los hijos o con los adultos mayores de la familia algún grado de código interno que permita desbaratar los “cuentos del tío”que lo único que buscan, preliminarmente, es llegar a la estafa, y que pudiera derivar a una situación de más peligrosa envergadura.
Y cuando hablamos de “código interno” no queremos decir que se invente todo un cuadro de inteligencia de servicio secreto, sino simplemente coordinar con los hijos, con la mamá, el papá, con los abuelos, los hermanos, ciertas preguntas, fechas, palabras que conozca “solo” la familia.
Ello, según la recomendación, podría ser la mejor respuesta de prevención para responder a un delito poco generalizado en nuestro país, pero que crece más rápido de lo que se quisiera, haciendo pasar un mal rato a quien se dejó engañar por la historia ficticia que narran al otro lado del auricular.